THE WICKER MAN: Cage contra las mujeres

Si algo se puede decir de ‘Wicker Man’ es que es una película desconcertante. Y lo es porque la cara que se te queda al finalizar la proyección es una mezcla entre incredulidad y extrañeza. No sabes muy bien si todo ha sido una cara y elaborada broma o si, por el contrario, acabas de ver un film muy malo, peor de lo que te esperabas. Sí, puede sonar raro, pero es mi sincera impresión. Neil LaBute, director que suele trabajar a millas de distancia del terror fast food, parece haberse choteado pero bien de todos aquellos productores que pusieron en sus manos el remake de este ‘Hombre de Mimbre’.
La trama del film es bastante simple: un agente de policía un poco depresivo debido a un trágico accidente en el que murieron una mujer y una niña, recibe una carta de su antigua prometida, que le solicita su ayuda para encontrar a su hija desaparecida. Aún sin tener jurisdicción y bajo los efectos de una depresión de caballo decide viajar hasta el lugar, una siniestra comunidad de apicultores muy poco abiertos a inferencias extranjeras y donde nadie parece conocer a la desparecida. Como veis, toda esta premisa tiene un fuerte aire de deja vu, sobre todo a la vista de la reciente Silent Hill, con la que guarda similitudes evidentes: un progenitor en busca de su hijita perdida en medio de un lugar inhóspito en el que una líder espiritual maneja el cotarro de mano de un libro de rituales con muy mala pinta. El protagonista tiene que ir recorriendo el lugar en busca de pistas que le lleven hasta su objetivo mientras sortea toda clase de peligros y situaciones misteriosas.

Lo único que diferencia a ‘The Wicker Man’ del resto de su clase es cierto toque de humor socarrón, negro a más no poder, que deja sobrada cuenta en los últimos veinte minutos, de absoluta locura. Nicolas Cage se encuentra en su salsa para desarrollar todos sus tics de sobra conocidos y recalcar, aún más si cabe, ese tono cómico que tan poco casa (en principio) con una producción enmarcada en el thriller. De modo que si algo mereció la pena fue su interpretación. A pesar de que muchos le consideren un actor bastante limitado (creo que tiene tantos seguidores como detractores) en este film transmite a la perfección la evolución emocional de su personaje, un hombre que pasa desde la más profunda depresión hasta un estado de locura y desesperación pasando por la violencia física. Digamos que lo peor que podía haber hecho para relajarse mentalmente era buscar a la niñita de marras. Por si las maneras del actor no fueran suficientes, el guionista (que debe de ser un cachondo de aupa) introduce la complicación de que la misteriosa comunidad se dedique a la apicultura y el protagonista sea alérgico a las abejas, una situación que sirve para ver las impagables posturas y caras de agobio de Cage así como para acrecentar el desasosiego y cabreo del personaje, que no es que no quiera solucionar el caso, sino que casi preferiría poner tierra de por medio con tanto insecto venenoso suelto. De modo que, visto lo visto, una vez puestos los naipes sobre la mesa a uno sólo le queda esperar a ver cómo se las han ingeniado para poner fin a tan extraña propuesta. Y es precisamente el final, lo mejor y más descaradamente divertido que he visto este año tal y como adelantamos antes. Lógicamente, este final ya estaba presente en la cinta original, pero un servidor, que no la había visto, encontró en él una grata sorpresa, la única quizás argumentalmente hablando.
Parece que hasta ahora la película tampoco pinta tan mal, ¿eh? Pues no es esa la impresión que quiero transmitir, porque estamos ante una película muy mediocre, original en algunos de sus planteamientos pero aún así, pobre. Poco o nada hay de terrorífico en el largometraje, escasos sustos aguardan al espectador y los que hay no son gran cosa. Por eso, la película se hace monótona, sin interés y casi absolutamente predecible. La mayor parte del metraje sigue la misma tónica de interrogatorios a las hoscas habitantes del lugar, que tratan al pobre policía con visible desprecio, ya que se trata de una sociedad matriarcal en la que los hombres somos meros bueyes de carga que sólo sirven para trabajar y procrear. Nuestro sufrido protagonista irá resolviendo el misterio sin saber en qué lío se está metiendo.

Técnicamente tampoco deja de ser un film de lo más convencional, de factura correcta si obviamos sus innumerables fallos de raccord (no sé cuantas veces hay cambios injustificados en la vestimenta de Cage). A nivel interpretativo, aparte del protagonista, tampoco encontramos nada del otro mundo. Ellen Burstyn pone presencia y edad más que otra cosa en su papel de matriarca comunal; Kate Beahan estropea su escaso (pero importante) papel con una interpretación de lo más sosa por no decir directamente mala; y, por último (y por destacar un rostro conocido), Leelee Sobieski repite el rol que todos parecen ver en ella, el de ‘Lolita fatal’ inocente pero peligrosa.
Llegamos ya a lo más curioso del tema: que la dirección corra a cargo de Neil LaBute. El autor (también escritor y dramaturgo) que ha sido tachado repetidamente de misántropo (y aquí entran en juego consideraciones personales) ha comprobado (sin mucha sorpresa imagino) que ahora se le acusa de misógino. En su reciente visita al Festiva de Sitges (donde Chico Viejo tuvo oportunidad de verla en primicia) LaBute declaro: "si la primera versión hablaba de un choque entre religiones -el mundo pagano enfrentado al católico-, yo quise trasladar el conflicto al terreno del género: al choque primario entre hombre y mujer. Quise abordar temas de política sexual, abordando una visión perturbadora del concepto de matriarcado. Como consecuencia de ello, me han acusado de misógino". Supongo que la pregunta que toca hacerse es: ¿’The Wicker Man’ es una película definitivamente misógina? A mi parecer no. Es cierto que las mujeres son malas, los hombres son lerdos y hasta existe algún toque de violencia de género si alguna feminista quiere sacarle punta al tema. Pero todo se enmarca en una película de ficción destinada al gran público para su entretenimiento puro y duro. Ir más allá es buscar donde no hay. Supongo que buscar polémica es una estrategia tan buena como cualquier otra para promocionar un producto que se sabe de antemano que necesitará un empujoncito.
En resumen, una película que resulta mínimamente entretenida, con algún toque memorable y un final de lo más desconcertante. Nada del otro jueves y algo totalmente prescindible viendo las geniales propuestas que encontramos actualmente en cartelera. Para algo existe el videoclub.
Lo mejor: las expresiones de Nicolas Cage. Los últimos veinte minutos, de locura.
Lo peor: un desarrollo muy predecible. Escasos sustos. Unos secundarios muy justitos. Un aire de “ya visto” que rodea a todo el conjunto.
Nota: 4/10
Fdo: Stan
...ahora en http://cinefagos.wordpress.com













El Criticón dijo
Tenía ganas de ver la película, al menos a priori. Pero las críticas que leo vienen todas a decir lo mismo... si me sobra tiempo, iré.
Un saludo a Chico Viejo, y ánimo con el blog, que sé lo que cuesta recibir comentarios, por mucho que la calidad sea buena.
31 Octubre 2006 | 04:56 PM