GATTACA ~ reseña de Paul Kersey

Tres de las obras de Andrew Niccol tienen un claro vínculo en común: La Identidad. Tanto en The Truman Show (guión) como en Sim0ne y la presente Gattaca (ambas guión y dirección), somos instalados en el microcosmos de unos personajes (Truman/Sim0ne/Vincent) inmersos en tres mundos en transición hacia un incierto futuro. Y en estos tres films sus protagonistas viven en paralelo a sus creadores. Christof afirma haber creado a Truman, Victor Taransky fabrica a Sim0ne, y Jerome Eugene Morrow es, de algún modo, el artífice del nuevo Vincent Freeman, pues le cede sus fibras y fluidos para que éste pueda acceder a Gattaca. La tele-realidad, la imagen digital y la ingeniería genética, definitivamente insertadas en nuestra sociedad. Los protagonistas de Niccol viven en pos de una identidad que les ha sido sustraída, para finalmente encontrarla y evidenciar que son los demás los que carecen de ella.
Gattaca nos narra la historia de Vincent Freeman (nótese lo irónico de su apellido, hombre libre), un chico concebido de forma natural y aquejado desde su nacimiento de una condición cardíaca. Sus padres, ante la posibilidad que supone la concepción de un embrión perfecto gracias a los avances genéticos, deciden tener un segundo hijo. Nace Anton Freeman, que hereda el nombre de su padre, y automáticamente Vincent es desplazado. Primero por su familia, más tarde por, nos advierte un significativo subtítulo un futuro no tan lejano. Con el sueño de la astronáutica como única meta, y ante el desaliento que le es infundido desde su hogar y la nueva sociedad, Vincent parte hacia Gattaca, donde deberá resignarse a trabajar como celador dada su condición de no-válido (aquel que no es perfecto). Pero cierto día contacta con German (genial, como siempre, Tony Shalhoub), un prestamista de escalones (sociales, se entiende) como bien dice la versión original, que le pone en contacto con Jerome Eugene Morrow (elegantísimo y soberbio Jude Law), un válido impedido tras un accidente que le cederá su orina, sangre, fibras y cabellos con tal de que Vincent pueda sortear los controles de Gattaca, convertido así en Jerome a los ojos del nuevo mundo.Todo marcha bien hasta que una pestaña de Vincent cae en el escenario del crimen del director de la misión espacial, poniendo en peligro la nueva identidad de Vincent y la posibilidad de saltar al espacio...

Andrew Niccol aborda este argumento sin encerrarlo en los parámetros del vulgar thriller contemporáneo, dando lugar a una obra sobria y vigorosa al mismo tiempo. Es refrescante el modo en que es visualizado el futuro, que huye de postales apocalípticas o híper-tecnológicas, esas tantas veces vistas en el género de la ciencia-ficción distópica. Entre el art-decó y el minimalismo más aséptico, con una límpida y majestuosa arquitectura que amplifica todas y cada una de las escenas, que se benefician de una radiante fotografía conjugada a base de hipnóticos cromatismos. La bellísima partitura de Michael Nyman, -muy superior al hype que supuso The Piano-, de movimientos clásicos que contrastan con el futuro mostrado, es responsable también de embellecer cada plano, cada línea de diálogo. Diálogos que en ocasiones se declaman con total frialdad, una estrategia seguramente nada caprichosa y ciertamente efectiva en más de un pasaje.

Sobre las reflexiones a las que nos conduce, es inquietante el panorama que nos muestra, donde la genocracia se revela como el nuevo orden. Aparentemente no racista, no clasista, pero en el fondo la terrible suma de las dos cosas. Eso nos remite al subtítulo con el que se abre la película: “Un futuro no tan lejano”. Una ejemplo muy admirable de cómo hacer cine social o de denuncia sin recurrir a pataletas panfletarias, ciñéndose estrictamente a las emociones de sus personajes y a una, claro está, original vuelta de tuerca al tan manido tema de las sociedades futuristas. Cine de autor y no industrial, pese a su impecable vestimenta.
Gattaca es un film atemporal, visionario, profundamente emocional y ante todo humano. Un film de literal ciencia-ficción; como casi siempre, es por medio de este género que el arte ha conseguido plasmar con mayor acierto las ensoñaciones y miedos de nuestro mundo. Andrew Niccol, sin prisa pero sin pausa, ha ido construyendo una impronta personal que, aunque sutil y difuminada, se caracteriza por su aproximación, aparente amable, a los males y/o avances del planeta. Un título éste que se ha convertido por derecho en un clásico, a pesar de que en su día se quiso ver como un film menor obra de un guionista competente; la clásica memez surgida de la vagancia intelectual de los de siempre, un nuevo cliché mediante el cual despachar injustamente trabajos tan redondos como Gattaca.

Sobre el reparto, destacar el irónico rol del gran escritor y provocador (“Myra Breckinridge”, una deliciosa locura que Hollywood prefiere no recordar) Gore Vidal y la breve pero agradable presencia de Elias Koteas como Antonio Freeman. No olvidar al muy eficaz secundario Xander Berkeley y sí al siempre soso Loren Dean (le salva “Mumford”). Uma Thurman cumple sin más y vemos al errático Alan Arkin como agente del FBI, en un insustancial papel. Dejo para el final la acertadísima y contenida interpretación de Ethan Hawke, mal que les pese a muchos, un muy buen actor.
Calificación: 10/10
Lo mejor: Absolutamente todo, en especial la banda sonora
Lo peor: Que su influencia no se haya extendido sobre los modos del cine contemporáneo
Fdo: Paul Kersey
...ahora en http://cinefagos.wordpress.com













Cinematic dijo
Yo la vi no hace mucho en televisión y la verdad es que me dejó sorprendido. Está muy bien. Tiene todos los elementos narrativos fundamentales y nos ofrece buenas dosis del mejor cine de ciencia-ficción que seguro satisfará a los fans del género.
Destacar la intervención (aunque todos están geniales) de Elias Koteas, un actor muy escondido al que descubrí hace poco por casualidad en "The adjuster" y me pareció que actuaba muy bien. Y luego me vino a la cabeza la grandiosa "La delgada línea roja" en la que también tiene un papel destacado.
Esta, junto con "Hijos de los hombres", "V de Vendetta", "Serenity", las tres últimas (que en realidad son las tres primeras) de "Star wars", "Matrix", "Código 46", "X-Men "Cypher", "Avalon", "Inteligencia artificial" y "Minority report" las considero las mejores películas de ciencia-ficción del siglo XXI.
No son muchas, teniendo en cuenta que son más de 6 años.
Y una puntualización: los que vayais a ver "Hijos de los hombres" no os espereis algo fantástico, pues de eso sólo tiene la premisa, que por otro lado también es probable. Es que he oído ciertas críticas que le echaban en cara la falta de ciencia-ficción. Pero esa es sólo una pequeña parte del film. Es más un drama humano que nos dice hasta donde es capaz de llegar el ser humano, que algunos pueden confundir con pretenciosidad o panfleto político-social.
Yo os aviso. Si no vais con ese prejuicio lo más probable es que os encante, como a mí o a Chico Viejo, quien se ha fijado más en el apartado técnico, que también es sublime.
¡¡Todo es sublime en esta gran película!!
23 Octubre 2006 | 06:03 PM