AGENTES SECRETOS: sosa e incompleta película de espías
Con dos años de retraso nos llega esta coproducción entre Francia, España e Italia nacida con vocación de plantar cara dignamente a las producciones norteamericanas. Como todos sabemos, los franceses son los mejores en este campo, y quizás por ello acaban por zamparse casi todo el pastel, cosa que, por otra parte, no hace sino mejorar el resultado final.
'Agentes Secretos' nos mete en la piel de dos espías del servicio de inteligencia francés durante una misión que realizan en común. Lo curioso es que la misión en sí carece de toda importancia, ya que ni siquiera ellos saben con certeza qué están haciendo, limitándose a cumplir órdenes. Por ello, el título está muy bien elegido, ya que no vas a ver más que a dos agentes secretos en acción. El argumento (principalmente perdido en explosionar un carguero), es una suerte de McGurffin que sería totalmente aceptable si el guionista basara el largometraje en una detallada descripción de los personajes y sus motivaciones, que es precisamente lo que intenta, lamentablemente sin demasiado éxito.
Los protagonistas, George y Lisa (Cassel y Bellucci, pareja en la vida real) son personajes muy distintos. El primero es un hombre de acción, que vive para su trabajo y cuya familia es su equipo táctico. Por el contrario, Lisa nota cómo su tiempo de agente ha tocado a su fin, y ansía ser madre en un ambiente más tranquilo. George ama secretamente a Lisa, pero no es correspondido. En el transcurso de la misión que deben cumplir juntos, tendrán que convivir como pareja, simulando una vida que realmente no conocen, intentando actuar con naturalidad sin conseguirlo. Cuando “la casa”, como llaman a su organización, sepa de las intenciones de Lisa, intentará hacerla desaparecer, cosa que George no está dispuesto a aceptar.
Nimri apunto de hacerle un favor a la profesión...
Un buen punto de partida para explorar los sentimientos de dos personas en una situación tan peculiar. Sin embargo, en un intento de mostrar sotisficación y presupuesto, se opta por introducir escenas totalmente prescindibles que pretenden impactar al espectador: un sueño en el que Lisa se tira desde una azotea, un tonto salto desde avión o unos créditos iniciales tan artificiosos que parecen infantiles. No creo que sea necesario nada de esto para llegar a contar una historia memorable. Si no se hubiera tratado de meter con calzador muchas de estas escenas y se hubiera reforzado la historia de los dos protagonistas, primando el lado humano de la historia, que es el que finalmente nos interesa, “Agentes Secretos” hubiera sido una mucho mejor película. Directores como Michael Mann o los franceses Luc Besson y Oliver Marchal (responsable de la muy recomendable “Asuntos sucios”) saben como dotar de humanismo historias policíacas que en principio tienen poco que aportar. El destino de dos personas que van matando y espiando por toda Europa no nos importan demasiado si no llegamos a conocerlas, a comprenderlas. Y este es el principal defecto que perjudica a la película.
Cerrarle el pico a Peris-Mencheta
Demasiado modelo americano, por decirlo de algún modo, cuando en Europa hacemos las cosas de otra forma, para bien o para mal. Se quiere ofrecerlo todo: acción, amor y emoción, pero ni el guionista ni el director tienen talento para guardar ese equilibrio. Por otra parte, el hecho de que los países coproductores quieran aportar su granito de arena al proyecto otorga un toque un tanto forzado al conjunto, por no mencionar la parte que nos toca. Ver en una misma escena a Vincent Cassel, André Dussolier y a Sergio Peris-Mencheta resulta cuanto menos chocante. Solo falta un subtítulo que rezara: ¿Quién sobra? Y que conste que el hecho de que hayan doblado a este ¿actor? Le beneficia enormemente, privándonos de su “genial” dicción (y si no se convencen, vean el trailer de “Los Borgia”). Así, para hacernos ver que los espías protagonistas se mueven por Europa a sus anchas, se introduce una escenita un poco tonta en pleno centro de Madrid. Todo esto, en mi opinión, no nos beneficia un pelo, sobre todo porque no está bien hecho. Cuando vemos “El caso Bourne” por ejemplo, comprobamos el partido que los norteamericanos saben sacar de dos días de rodaje en Barcelona o París, y caemos en la cuenta de que en este caso, las escenas transmiten poca fuerza aún sirviéndose de las mismas localizaciones durante semanas. Así, John Frankenheimer con dos pistolas y un maletín vacío consigue hacer una película tan emocionante como “Ronin” con similares escenarios.
En definitiva, encadenando misiones, traiciones y ajustes de cuentas transcurren los minutos hasta desembocar en un fin tan apresurado como vacío de contenido. El desenlace es tan abierto y ambiguo que uno sólo puede tratar de rellanar los huecos que le faltan para que todo cuadre. En mi opinión, y sin intención de destrozar la película a nadie, creo que ese desenlace hubiera estado bien si la relación entre los protagonistas hubiera avanzado algo más, dándonos indicios de cierta atracción mutua más allá de la soledad que les une. Una película que da menos de lo que promete en el trailer, pero que es entretenida en su justa medida. Nada del otro mundo.
Lo mejor: la pareja protagonista.
Lo peor: podría haber dado mucho más de sí desde otra perspectiva más humana y menos enrevesada.
Calificación: 5 /10
Fdo: Stan
...ahora en http://cinefagos.wordpress.com













El Vaugan dijo
Ya es norma común que las pelis d ehoy en día prometan mucho más en su trailer que luego en el film en sí. Casi mejor que le hubieran dado a dirigir la peli al director del trailer, nor?
PS: No sabía ni que existía esta peli, estoy desfasado, ains.
28 Septiembre 2006 | 11:41 AM