LA HABITACIÓN DEL NIÑO ~ reseña de Darkman
Que la segunda de estas dos imágenes llegue a convertirse en un icono cultural como lo es la primera (herencia directa de las anteriores Historias para no dormir) es algo que está por ver y que se me antoja harto difícil. Si bien la serie creada por el mago de la televisión Narciso Ibáñez Serrador supuso un revulsivo en la ficción patria y uno de los programas que (casi) todos los cinéfagos y teléfagos hemos visto alguna vez, la traslación de tal esquema al siglo XXI ha visto cómo lo que en un principio se suponía una fuerte apuesta para televisión se ha encontrado relegada a estrenarse en el triste mercado de los estrenos directos a videoclub, sin ningún tipo de campaña publicitaria en las 625 líneas que avale los nuevos episodios, ahora planteados como telefilmes. Si bien en su momento se anunció a bombo y platillo la creación de estas Películas para no dormir (con la aparición de los directores en los informativos y todo), finalmente parece que Tele 5 ha desestimado la propuesta de estrenarlas en televisión y ha dejado que Filmax las edite a su antojo. Y miren el caso que les está haciendo también Filmax Television haciendo click aquí. Yo creo que una mínima actualización no estaría de más, vaya... El caso es que ya he disfrutado de la primera de las 6 películas que conformarán la serie (porque, a tenor de lo que estamos viendo, y lamentablemente, no creo que vayan a prolongarla con más títulos), y más allá de sus resultados, habría que destacar dos cosas:
1) Que hay que ser cegato para dejar pasar la oportunidad de estrenar en primicia un telefilme de esta calidad
y
2) que ya es triste que una de las películas de terror españolas más interesantes que he visto desde Los sin nombre (con permiso de la estimable Frágiles y la al parecer inquietante El habitante incierto, que no he visto) venga en formato de telefilm.

Claro que, muchos podrían decir que esto que digo no sirve de mucho puesto que la mayoría de cintas españolas de terror recientes han sido pura basura. La diferencia es que éstas se han estrenado en cines y La habitación del niño no... ahí está lo triste del asunto. Se podría esgrimir también que la cinta de mi director español favorito (sí, amigos, Alex de la Iglesia es mi director español favorito, y con diferencia) no podría haberse estrenado en salas comerciales porque podría resultar demasiado corta o esquemática para su explotación en pantalla grande. Pero ahí está el sobrevalorado Steven Soderbergh estrenando Bubble, un experimento de 73 minutos de duración rodado en vídeo, y nadie se queja... Y, por otra parte, ¿acaso parte de la producción cinematográfica nacional no tiene más o menos la misma enjundia que un buen episodio televisivo? Cine y televisión son lenguajes narrativos diferentes, lo sé, pero hay casos en los que la diferencia no es tan evidente y La habitación del niño es uno de ellos, pero llevando esta comparación hacia el punto positivo. De hecho, ni siquiera la duración de 76 minutos me parece excesivamente corta como para que no merezca la pena pagar el precio de su entrada, y a un nivel ya puramente personal tengo que reconocer que siempre he sentido predilección por los largometrajes cortos, si me permiten la contradicción lingüística. Lo que estoy intentando decir es que pagaría por haber tenido la oportunidad de ver este telefilm en una sala de cine, mientras que jamás se me pasaría por la cabeza tirar mi dinero arriesgándome con propuestas como Skizo o H6 - Diario de un asesino (fui uno de los pocos que vio School Killer en el cine, y creo que mi cartera todavía me lo está echando en cara). Por eso me irrita la sensación de que la primera de estas Películas para no dormir (y me ajusto ahora exclusivamente a ésta, porque es la única que he visto) va a pasar sin pena ni gloria para el gran público, mientras que acuden en masa a ver la-película-española-del-momento-que-todo-español-está-obligado-a-ver, que ahora mismo es la fallida Malatriste, pero que antes han sido Volver o Días de fútbol. Tampoco vayan a creer que La habitación del niño me ha parecido una obra maestra, pero sí que es verdad que, tal y como está el panorama del cine español, no es una propuesta que se pueda rechazar a la ligera.

La habitación del niño tiene la virtud de, aún siendo quizá la más fantástica de su filmografía, convertirse en la película más "realista" de Alex de la Iglesia, en el sentido de acercarse a problemas tan cotidianos como los familiares plastas o a otros menos habituales pero cada vez más frecuentes como la aparición de bandas organizadas especializadas en asaltar casas sin que los residentes se enteren (desde luego, la charla que les suelta el policía a los protagonistas es de todo menos tranquilizadora...). Y quizá por esa cotidianeidad, alejada de la astracanada paródica y de dibujo animado del resto de sus films, de la Iglesia consigue en muy poco tiempo hacernos cómplices de la trama e inmiscuirnos en esta realidad ficcionada plagada de paranoias y ecos fantasmales del pasado, de un miedo no material que puede tomar cuerpo en cualquiera de nosotros. Pero no se asusten, no se van a encontrar con un tostón tan apegado al verismo como para olvidarse del verdadero motivo por el que vamos a ver la película: para pasar miedo. En este aspecto, La habitación del niño supone otro pequeño triunfo al conseguir momentos de verdadera tensión y acongoje, a veces gracias al susto fácil acompañado de un fuerte efecto sonoro, es verdad, pero también gracias al progresivo enrarecimiento del ambiente y a la locura (¿?) in crescendo del personaje interpretado por Javier Gutiérrez, quien en la mejor tradición a lo Jack Torrance se lo pasa pipa haciendo que su psicosis le vaya convirtiendo de manera paulatina en alguien irascible e involuntariamente peligroso (y es que la sombra de aquella obra maestra de Kubrick/Stephen King llamada El Resplandor sigue dando cobijo a las ideas argumentales de un buen porcentaje de guionistas). Y, otra vez citando a Kubrick (que se que le gusta mucho a mis compañeros cinéfagos), Alex de la Iglesia recurre también a otro truco utilizado en El Resplandor: recorrer la casa con steady-cams, travellings y grúas, todo muy suave y elegante, aunque sin la magnificencia de aquel clásico, no sólo porque ambos serán directores diferentes, sino porque el propio escenario que maneja la producción española es mucho más austero y pequeño (aunque más lúgubre, eso sí, sobre todo en el flashback que sirve como epílogo y en otras escenas que no voy a comentar para no desvelaros parte del argumento).

En lo relativo a cómo se maneja el terror en la película, ya hemos dejado claro que se basa principalmente en la atmósfera opresiva que se va tejiendo alrededor de los personajes, puntuada con ocasionales sobresaltos que le pueden dejar a uno indefenso a poco que se descuide. De hecho, me alegra haberme pegado un par de sustos con esta cinta, sobre todo porque esta reacción el algo que pocas veces nos proporciona ya una película cuando has visto tantas del mismo género (porque hay cada una por ahí a las que sólo le faltan un rótulo en medio de la pantalla en el que se lea: "¡Advertencia: susto inminente!"). Pero la cosa no se queda ahí: quizá siguiendo en parte algo de la estela dejada por el nuevo terror oriental, en el que tanta relación hay entre el más allá y la tecnología, de la Iglesia llena también la trama de aparatos (esas pantallas con infrarrojos mediante las que el protagonista observa a su hijo... y algo más) y hasta de explicaciones metafísicas que no llevan ninguna parte. De hecho, tanto el guionista como el director parecen tan convencidos de que, valga la redundancia, no van a convencer a nadie con estas explicaciones, que son pronunciadas con una total falta de seriedad por un distante Sancho Gracia (el que mejor parece habérselo pasado en el rodaje, junto con un excelente Antonio Dechent que, al igual que en Alatriste, es capaz de introducir en sus escenas un tono cómico casi sin querer). Siguiendo con el reparto, veréis más caras habituales en la filmografía del director, y para los fans de Leonor Watling, tengo que decirles que sí, en efecto, sale desnuda. Sólo hay un problema: que si os pusiera una captura de la escena en la que sale como dios la trajo al mundo (o su madre, vaya), os estaría jodiendo también parte de la película. Así que lo dejamos aquí. Creo que una buena reseña es la que expresa a la perfección los sentimientos del crítico con respecto a la obra analizada, y por lo tanto unas veces puede servir como revulsivo para interesar al público por la misma o para advertirle y recomendarle que se aparte de ella. En este caso, espero que les haya picado la curiosidad y dejen de lado (los que los tengan) algunos de los prejuicios que se podrían presentar ante el visionado de La habitación del niño (ya saben: "es un telefilm, no me cae bien Javier Gutiérrez, no será tan buena cuando no la han querido pasar por la tele, es española..."). Luego les puede gustar o no, eso está claro, pero si creen que tienen gustos afines con este humilde cinéfago y se fían de su criterio (supongo que aún quedará alguien que lo haga), láncense a la piscina y háganse con la película. Y si ya lo han hecho, déjennos sus impresiones, que una reseña sin comentarios es tan triste como un día sin cine.

Para curiosos, seguidores de Alex de la Iglesia y del terror en general
Lo mejor: Su apuesta por no resultar estridente y, al mismo tiempo, no resultar sosa.
Lo peor: Las malas condiciones en las que se ha estrenado
Calificación: 7 /10
Fdo: Darkman

Lo siento, pero no podía marcharme sin poner foto de la Watling. ;P
...ahora en http://cinefagos.wordpress.com













Paul Kersey dijo
Si es de Alex de la Iglesia, seguro que no es malo. Incluso su maltratada e incomprendida 800 balas tenía su punto. Yo siempre he dicho, y creo que no estoy en minoría, que es de los pocos directores españoles, si no el único, que sabe ofrecer una factura técnica limpia y un producto entretenido y atrevido a la vez, lo que le convierte en alguien perfectamente exportable. Es una pena que no trabaje más este hombre con su fiel guionista Guerricaechevarría, otro valor a tener en cuenta.
Espero que la pasen por la tele (pública o de pago), ya que poco piso el cine y menos los videoclubs. Me saca de mis casillas tener que ver dvd´s rallados por culpa del cenutrio guarro mongoloide que no sabe tratar como se merece a un disco.
14 Septiembre 2006 | 05:06 PM