'ACORRALADO', la construcción de un mito

Este es el único film de la saga Rambo que nadie teme valorar positivamente, mientras que suele maltratarse el resto de la serie sin piedad alguna; siempre esgrimiendo la patética excusa de que First Blood está inspirada en una novela. Los apuntes sociales y el dramatismo de First Blood también aparecen en Rambo II y III, sólo que muy pocos han sido capaces de verlos. Claro, como no se basaron en un libro...
Sí es cierto que este Acorralado (un título de lo más explícito) dista mucho a todos los niveles de sus compañeras de saga, pues el tono empleado poco tiene que ver con la acción sin descanso que ofrecerían las aventuras de Rambo en Nam y Afganistán, donde el público más sensible, si así puede llamársele, acusó un propagandismo que yo todavía insisto en defender. First Blood tiene más de drama rural que de chute de adrenalina, y por ello esta reseña no entrará mucho en los detalles inintencionadamente cómicos que sí abundarían en las siguientes películas. Me atrevo a decir que la historia narrada podría encajar perfectamente en uno de esos retratos de la España profunda que tanto gustan a Manuel Gutiérrez Aragón, por citar a uno de mis más detestados directores patrios. Cambiamos al veterano de guerra por un ex-COE local y tendremos un remedo de lo que aquí se cuenta. Y en vez se un pueblo rocoso yanqui ponemos una sierra extremeña...
Ya la escena inicial está pintada con un barniz clásico, con el tema de Jerry Goldsmith, épico y nostálgico, mientras John Rambo vaga con su petate buscando a un compañero de pelotón. Estos momentos destilan una belleza de lo más sincera que pronto desaparecerá, justamente cuando el sheriff del pueblo (uno de esos papeles que tan bien le sientan a Brian Dennehy) se cebe en el pobre Johnny. Aquí se hinca el diente en lo hipócrita de muchos norteamericanos, que apoyaban el conflicto vietnamita pero que después marginaban a aquellos que habían ¿luchado por su país? Estos apuntes de crítica social, aunque escasos, sean seguramente los que hicieron que se ponderara tan bien este film. A mí no deja de asombrarme la miopía cultural de muchos. En fin...
Una vez al sheriff gordo y reaccionario (no podía ser de otro modo) se le empieza a atravesar nuestro amigo Johnny, empieza lo bueno; le encierran, le torturan, le insultan... mientras que él revive malos rollos no tan pasados. Por ahí sale David Caruso, actor soso donde los haya, que muestra cierta compasión hacia el soldado. Genial la frase donde con cierto tufillo gay se refiere a las cicatrices de Rambo... Lo bueno es que Caruso me sigue pareciendo un poquito sarasón en el CSI Miami. Digo yo que algo de cierto debe de haber en ello.
Los policías se recrean en sus vejaciones hasta que, y aquí uno empieza a sentirse tan cabreado como el propio Rambo, empiezan a recibir hostias de lujo y a callarse la boca. Esta es seguramente mi escena favorita, la huída del calabozo, y uno se siente aliviado al ver a tanto poli estúpido recibiendo lo suyo.

Tras la fuga, Rambo se refugia en las montañas, donde sera perseguido por nuestros simpáticos agentes de la ley para cazarlo como si de un lobo se tratara. Afortunadamente nuestra máquina de matar favorita es un hombre de recursos (tiene un Aitor Jungle II con cerillas y cable de pesca en la base del mango) y saldrá del paso, mientras que la demencia comienza a aflorar en su psique, tales son el horror y el sufrimiento con los que carga. La aparición de su mentor el Coronel Trautman (Richard Crenna, en un papel mcguffin a lo largo de la saga, aunque capaz además de soltar las mejores frases) hará recapacitar a su chico, casi un hijo.
El segmento de las montañas es pura aventura de la de toda la vida, aunque aderezada con sus gotitas de crudeza. Porque sí, First Blood es amarga como un pomelo, y esa es la virtud que la ennoblece. No sé yo si porque había un libro antes... donde por cierto Rambo se suicidaba al final tras perder definitivamente la chaveta rememorando los horrores amarillos. Pero el show debía continuar, y gracias a Stallone que lo hizo. Porque lo creáis o no, Sly es el motor y alma de la saga, y por muy limitados que sean sus recursos actorales, sabe muy bien como emocionarte cuando en medio de la sangría se desnuda y se nos muestra como un ser humano, utilizado en beneficio de un conflicto que jamás debería haber tenido lugar. Eso y el hecho irrefutable de que en la serie de Rambo la acción es prácticamente continua, algo que los nuevos guionistas de cine palomitero parecen haber olvidado, hacen que hablemos de una institución en toda regla.
Un último apunte: Me saca de mis casillas ver como la parodia de Sly sobre no sentir las piernas se haga siempre tomando la imagen del segundo Rambo. Esa frase aparece en la escena final de la película aquí reseñada, cuando Johnny se derrumba y habla sobre una amigo de Nam y un niño con una caja de limpiar zapatos... Que si hay que parodiar pues se hace bien, leches

Lamento el batiburrillo de títulos que de nuevo se formó aquí en nuestro país. Intentaré aclararlo: 'First Blood'= 'Acorralado'; 'Rambo/First Blood Part II'= 'Rambo 2'; 'Rambo 3'= pues 'Rambo 3', que todavía no me ha quedado muy claro porqué. Nos vemos próximamente con mi preferida de la saga.
Calificación: 8 /10
Fdo: Paul Kersey
...ahora en http://cinefagos.wordpress.com













Snake dijo
Pues reconozco que Acorralado me gustó. Y que con Rambo II y Rambo III me desternillé de risa en más de una ocasión.
Creo que la que más contenido tiene es la primera. Las secuelas eran rizar el rizo y ver que Sly era un supersoldado. Pero se podía pasar el rato (sin tomarlas muy en serio diría yo ;)
28 Agosto 2006 | 10:00 PM