BANDIDAS: descubierta cura para el insomnio
En estos momentos de estío, en los que los salas se llenan de películas prescindibles, el calor que anestesia nuestras neuronas hace que más de una vez se nos apetezca ver algo que nos proporcione dos horas de entretenimiento y aire acondicionado. Tras ver Bandidas a uno sólo le queda la impresión de haber perdido tiempo y dinero. Y esto es lo peor que le puede pasar a una producción como ésta, con vocación de perecer y caer en el olvido, pero con la única misión de entretener, no de adormecer.
Bandidas es un western (por clasificarla, porque es una ofensa al género) que pretender reforzar el arquetipo de mujeres de armas tomar, vertiente película del Oeste – robo de bancos – buddy movie. Esta iniciativa ya se ha intentado con anterioridad sin mucho éxito, como es el caso de “Rápida y mortal”, con Sharon Stone. Aquí se opta por unir a dos mujeres mexicanas de orígenes muy distintos pero con un objetivo común: acabar con un sanguinario “banquero” norteamericano y devolver al pueblo sus tierras. Sara (Salma Hayek) es una niña bien educada en los finos ambientes europeos, mientras que María (Penélope Cruz) es hija de un humilde granjero. Hipotéticamente, el choque entre estos dos mundos tan opuestos debería ser una fuente de gags y una excusa para valorar el cambio que los acontecimientos causa en nuestras heroínas. Debería. Pero no lo es.
Durante la hora y media que dura la proyección no se produce nada verdaderamente importante. Básicamente la historia sigue igual: se atraca un banco, se planea otro golpe, el malo mata a alguien y vuelta a empezar. La verdad, da la impresión de que escribieron la premisa argumental de la película y el guionista simplemente la encuadernó. Me cuesta trabajo creer que Luc Besson, el director de películas tan buenas como “Leon, el profesional” o “Nikita”, sea uno de los escritores de este bodrio. Bien es sabido que el galo se dedica a producir cine de lo más comercial (algo perfectamente normal) pero una cosa es poner dinero y otra muy distinta ser uno de los guionistas. Si el trabajo es suyo, está en horas muy muy bajas. Y es que cuando intentas escribir una comedia de acción debes intercalar precisamente eso: situaciones graciosas con escenas de riesgo. El guión de Bandidas lo mezcla todo de la forma menos acertada posible, pretendiendo mostrar, por ejemplo, que un tipo armado que te está disparando es una escena de lo más divertida, sensación que pretende reforzar la patética y mal insertada banda sonora.
Por lo que respecta a la dirección, he de decir que es sencillamente desastrosa, de una originalidad que tiende a cero y, lo que es aún peor, se han necesitado dos tipos para tal hazaña. Joachim Roenning y Espen Sandberg, los responsables, se estrenan en el mundo del cine con esta película, pero no creo que esto sea óbice para no hacer un buen trabajo. Es cierto que en su defensa podemos decir que es un encargo con un tema que no daba para mucho, pero es que el resultado final, al menos para mí, no es ni siquiera decente. Muchos afirman que al menos la cinta no tiene pretensiones, sino que su mayor objetivo es el anteriormente mencionado, entretener. Creo que esto es para partirse de la risa. ¿Pretensiones? Es una forma de decir algo positivo de una película citando un aspecto que no está en ella. Es como si digo que no me gustan las manzanas, pero al menos no tienen pelo. Estamos hablando de una película mediocre hasta decir basta, donde nada cumple su objetivo (ni los tontos diálogos, ni los cutres decorados, ni la música...), y lo peor del caso es que nos queda la certeza de que, con menos presupuesto incluso, un maestro como Clint Eastwood nos montaría otro “Sin perdón”. Hacia el final, cuando ya eres consciente de que el show no va a mejorar, los geniales directores deciden montar una escenita supuestamente espectacular valiéndose de los manidos efectos visuales de “Matrix”, consiguiendo únicamente una sucesión de imágenes borrosas en las que difícilmente puede seguirse la acción, causando vergüenza ajena ante tanto despropósito.
Como hemos visto el guión y la dirección, dos pilares fundamentales de toda película, flaquean a más no poder. Consecuencia directa: todo el peso de “Bandidas” recae en sus protagonistas. El trabajo realizado por Hayek y Cruz puede calificarse de “correcto”, considerando que no están en la mejor posición para mostrar su talento. De este modo, son las protagonistas, pero podrían no serlo, tan sólo se necesitaban dos mujeres atractivas, y si una es mexicana y otra española, pues ya tenemos mayor tirón en dos mercados más. Ambas actrices ya han dado muestra de su capacidades en otros trabajos ( como “Volver” o “Frida”) y aquí sirven como escaparate hacia sus suculentos escotes ( cuyo contenido hemos podido ver más de una vez, todo sea dicho), es decir, meros objetos sexuales. Me pregunto qué pensaran estas dos mujeres cuando una escena está dedicada en exclusiva a ver como hacen flexiones en la orilla de un río, con un primer plano de sus pechos en remojo. En fin, supongo que el prestigio está bien pero da menos dinero que las producciones tontas.
Resumiendo, una película mala a más no poder. ¿Qué tienes mono de cine? Pues entra en cualquier otra. ¿Qué las has visto todas? Pues repite cualquier otra, es mejor, créeme. ¿Qué te la ha recetado el médico? Pues le pides un genérico. Creo que me expresado con claridad.
Lo mejor: lo estupenda que está Salma Hayek a sus casi 40 años.
Lo peor: que a sabiendas de lo que venden los distribuidores le den tanto bombo.
Nota: 0
...ahora en http://cinefagos.wordpress.com













Snake dijo
Vamos, que con lo que cuesta la entrada del cine bien puedo tirar el dinero por una alcantarilla no?
Al final la veré y todo, aunque sea por ver a Salma :P
14 Agosto 2006 | 12:35 PM