EL ARCO, la religión y el cine a través de Kim Ki-Duk

Tras la conmovedora y sorprendente Hierro 3, el director Coreano Kim Ki-Duk nos muestra en su siguiente trabajo una historia que no se desvía mucho de los temas y formas ofrecidos en algunos de sus anteriores trabajos. En "EL ARCO" Kim Ki-Duk narra la historia de un viejo quien enamorado de una joven adolescente espera la llegada de su décimo-sexto cumpleaños para poder casarse con ella. La pareja vive junta en un pequeño barco que al mismo tiempo es el negocio del viejo. El protagonista utiliza su barco a modo de plataforma para los pescadores. La relación entre la pareja protagonista por supuesto no pasa desapercibida entre los pescadores y el tema de la futura boda está en boca de todos. La llegada de un joven quien acompaña a su padre a pescar dará un giro importante a la historia.
Lo cierto es que sería interesante e instructivo el hecho de acompañar con la entrada un pequeño libreto en el cual se expliquen la multitud de símbolos que el director coreano dedica a sus obras. Ya en "Primavera, Verano, Otoño, Invierno... Primavera" el director copaba de simbología el film y así ha sido constante sobre todo en la última parte de su carrera como director. Símbolos que en algunas ocasiones se repiten. Por ejemplo, el agua. Uno de los cinco elementos y a quien todos asocian con la vida es uno de los elementos que se repiten en varios de sus títulos. Véase de esta forma títulos como "La Isla", "Primavera, Verano, Otoño..." o "Wild Animals". El agua como medio que rodea a sus personajes es algo que podemos ver en otras obras, es más en "La Isla" también había clientes que iban a pescar en medio de un lago utilizando unas diminutas casas flotantes y cuyo negocio regentaba en esa ocasión la protagonista. Igualmente es común observar el tratamiento que el director da a sus protagonistas, en muchas de ellas parejas inusuales que viven de forma apasionada y casi místico el amor.
Por supuesto el arco, que en esta película se convierte en arma e instrumento musical tiene una función más y posiblemente la más particular. El viejo utiliza el arco para predecir el futuro de quien se lo pide, disparando las flechas al casco del barco mientras la chica se balancea sobre el agua cerca de las flechas. Como ya he dicho los símbolos, las metáforas y demás son parte esencial de la película y se podría decir que cada uno puede sacar sus propias conclusiones.
No solo hay elementos que podemos identificar como similares en su obra sino que en esta ocasión repite incluso la forma o la técnica utilizada en su última y esplendorosa película "Hierro 3". Tal y como ocurría en aquella en ésta los protagonistas no hablan durante la película, sus pensamientos y sentimientos son mostrados a través de sus gestos y miradas sustituyendo el leguaje verbal por el corporal. Sin embargo en esta ocasión, pienso, no ha tenido tanta fortuna. Toda la acción transcurre en el barco y la acción es repetitiva, lo que da poco margen para ampliar el abanico de posibilidades además, en esta ocasión, salvo el actor que hace del viejo, la chica no es todo lo expresiva que cabría esperar de un personaje que necesita de dicha expresión corporal para transmitir a los espectadores el mensaje.
Eso si, este recurso utilizado por Kim Ki-Duk no deja de ser sorprendente y en ocasiones de muy buena factura. Con la ausencia del diálogo las expresiones y sobre todo las repeticiones toman un significado especial y marcan el ritmo de la película. Me explico, la película transcurre con una plantilla de fondo, el viejo y la adolescente que viven juntos en el barco y esperan el día del cumpleaños de ésta para poder casarse. Sobre este fondo los personajes nos muestran a través de su rutina diaria sus sentimientos, así a través de las repeticiones podemos averiguar el estado emocional de cada uno de ellos en cada momento de la película. Es una cuestión muy simple pero que hace más real, cotidiana y, a veces hermosa, que una escena ausente de voz transmita sin la necesidad del diálogo que, posiblemente, no hubiera tenido el mismo efecto con un diálogo.

Por lo tanto, en "El Arco" lo que en ocasiones es una virtud en el cineasta se convierte al mismo tiempo en uno de sus defectos. No entiendo el porque de volver a repetir recursos pero al mismo tiempo me agrada su modo de hacer las cosas y de querer expresarlos. Algunas escenas están bien y en otras el tiempo pasa excesivamente lento y no dicen nada. En mi opinión no ha conseguido el mismo efecto que con su antecesora Hierro 3. En esta ocasión con "El Arco" le ha faltado bastante para llegar al nivel ofrecido en aquella y ni sus personajes y ni la historia son comparables. Es más, en esta ocasión Kim Ki-Duk riza más aún el rizo y nos deja un final envuelto en la mística y la religión... uno de esos finales que te dejan pegado en el asiento con cara de no saber que esta pasando, de esas veces que piensas si quizás te has quedado dormido y ahora estás en otra película... El final a pesar de tener cierto significado y de entender en cierta forma lo que sucede no deja de ser una final demasiado extraño para una película tan sencilla en argumento.
Virtudes y defectos... Siendo "El Arco" no de las mejores de las últimas que he podido ver de este peculiar director y a pesar de la falta de tensión y ritmo, Kim Ki-Duk consigue llenar el silencio con multitud de palabras y sentimientos, emociones y mensajes sin necesidad de utilizar la voz. Las imágenes, la música y una mirada hacen más que dos páginas de guión. Como dije al principio de éste último párrafo, virtudes y defectos, porque en esta película el resultado, para mí, no ha sido el esperado.
Lo Mejor: La escena del viejo previa al desenlace de la historia.
Lo Peor: Las escenas del arco en "modo instrumento de música".
Calificación: 6,5 /10
Fdo: Kitano
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