HARD CANDY, una tortura para el espectador inteligente

Cuando calificas a una película con un 0, resulta obvio que es del todo innecesario hablar sobre ella. La cuestión es justificarse y advertir al público potencial que pueda ir a verla (teniendo en cuenta que uno espera que se le lea). Eso es exactamente lo que voy a hacer. "Hard Candy" trata de una tortura, la que lleva a cabo una niña sobre un supuesto criminal; sin embargo, casi desde el principio, la tortura cambia de destinatario y se centra en el espectador inteligente, que se encuentra inocentemente sentado en la butaca, con la entrada recién pagada en el bolsillo.
Insultante, manipuladora y despreciable. Eso es "Hard Candy", una basura de película que supone el debut en el largometraje para David Slade. Es bien comprensible que una gran cantidad de directores opten por historias como ésta, llamativas, para debutar en la gran pantalla. Lo que no se puede hacer, o lo que no se debería, es manipular al público con un tema tan delicado y grotesco como es la pederastia. Que un desgraciado se ponga a cien mirando a una niña es tan repugnante que la película lo usa a su favor y lo coloca siempre bien visible para que nadie se despiste. Es de una hipocresía absolutamente despreciable. No me extrañaría que los creadores de este bodrio dedicaran sus "esfuerzos" para una próxima película en la que una mujer revienta a un hombre a martillazos porque está segura de que ha pegado a su amiga. Lo mismo es y la misma reacción obtendrían.

Si todo lo que les cuento no les parece suficiente motivo como para no ver (ya no hablo de pagar la entrada, que es pecado) la mierda de "Hard Candy", les dejo dos frases que se deslizan en sendos diálogos de la película. La primera frase tiene lugar cuando la señorita justiciera está buscando material incriminatorio en la casa del sospechoso (secuestrado); como no encuentra nada, le suelta: "sé que tienes porno, todos los tíos lo tenéis, os han educado así". Y nada, todos tranquilos, a seguirle el juego a la imbécil. Esto no sólo es una gilipollez feminista de lo más absurda, sino que es poco menos que insultante para cualquier espectador. La otra frase la escuchamos cuando la misma niñata de mierda (ups, lo siento) le comenta al sospechoso que va a revelar a todo el mundo su condición de pederasta; éste le contesta que eso (que él rechaza ser) acabaría con su carrera de fotógrafo. Ella, tan tranquila como siempre, le replica: "No es verdad, fíjate en Roman Polanski". ¿Qué se puede responder a esa nauseabunda comparación? No sólo menciona el nombre de este gran director de la forma más gratuita e insultante (¡¡como si los casos fuesen iguales!!) sino que su declaración, y el modo de hacerla, demuestra su clara intención de manipular al público con los argumentos más brutos, necios y fáciles posibles. ¡¡Y nadie protesta!! Lamentable.
La película se fundamenta prácticamente durante todo su metraje en dos personajes: la secuestradora y el secuestrado; la niña y el hombre; la supuesta víctima y el supuesto culpable; caperucita y el lobo... ¡Ey, no, no! ¡Error! Esta película es "muy novedosa", "muy guay" y "muy moderna". Las cosas ya no son como solían ser. Ahora la niña será el lobo (vestida de caperucita) y el hombre será caperucita (aunque nunca lo vemos vestido de lobo). No sólo eso, el público estará de acuerdo en que es justo que "la loba" envenene, secuestre y mutile a "caperucito". Porque, supuestamente, se lo merece. Y todos los replicantes que miran la pantalla asienten con la cabeza, pensando lo original y buena que es la película. Seguramente, la principal beneficiada de este bodrio será la protagonista, la joven Ellen Page. De hecho, esta señorita canadiense ya tiene un papel de importancia en una superproducción de Hollywood como es la recién estrenada (y muy decepcionante) "X-Men 3". Como anécdota, decirles que la chica ya se ha ganado un mote para los que hemos visto "Hard Candy" y es el de "la corta-huevos". Perdonen la grosería y el spoiler. Al fin y al cabo, mi propósito es, como ya les dije, ahorrarles el mal trago que supone esta apestosa película. Ya verán que gracioso cuando la propia Ellen Page, que en esta película ataca tanto las relaciones "manchadas" por las diferencias de edades, sea pronto objeto (ella misma lo provocará) de fantasías sexuales de miles de tíos mayores que ella (nació en el 87, que conste en acta) pero que al ver la película dijeron eso de "que asco de pederastas". En cuanto a Patrick Wilson, el otro protagonista, se le intuye talento pero sólo consigue caer mal por su incomprensible actitud y torpeza a la hora de librarse de sus ataduras.

El cameo de Sandra Oh anula la opción de la metáfora o la paranoia que han usado algunos defensores de este bodrio.
¿Y es que no hay nada digno de salvarse en minutos? Supongo que sí. Es decir, hay escenas en las cuales una gran parte de espectadores se sentirán entretenidos y/o en tensión. Personalmente, me parece un constante "querer y no poder", un cúmulo de escenas sin sustancia cuyo único propósito es el de inquietar pero que sólo se quedan en pobres intentos. Eso sí, hubo una frase que sí merece ser destacada y que sí representa una verdadera crítica y una contundente patada en plena entrepierna para todo maldito pederasta: "que una niña vaya provocando no te da derecho a nada, eres un adulto". Si en lugar de caminar por la senda de la violencia injustificada y la denuncia fácil y absurda, se hubiese optado por una vía más inteligente, acorde con esa frase que he destacado, la película sería muchísimo mejor; más aún, sería una cinta incluso útil para todos.
Pero claro, a día de hoy lo único que interesa es el golpe, es el relámpago, es lo que llama la atención como una maldita bomba. El 90 % del público no tienes ganas de pensar. Esta película tendrá mucho éxito si se gastan un poco de dinero en marketing. Pueden hacer una buena campaña publicitaria con lemas como "Si no eres pederasta, compra esta película y di que es buena a todo el mundo" o "Si miras a una niña es que te la quieres follar, lo dice esta película que ha ganado premios". Básicamente, es lo que nos han estado vendiendo hasta ahora los que defienden la mediocre calidad de este film. Incluso, el éxito de la campaña podría dar pie a algunas secuelas en la que la niña de los cojones (como la llama estupendamente mi estimado Red Stovall) desquiciara a más hombres mientras sonríe y habla de justicia. Sí, la justicia en manos de psicópatas. ¿Qué más da?

¡Oh, no! ¡¡Has mirado la barriga desnuda de una niña de 14 años!! ¡¡Pederasta!! ¡Corre, apaga el ordenador y márchate antes de que llegue la policía!
Conclusión: una horrorosa película, un insulto a la inteligencia del espectador y, más en concreto, del espectador varón. Una basura que atenta contra todo sentido común. Y sí, ganó en Sitges, pero ya sabemos lo que premian allí, no debemos sorprendernos. No sé cuántas veces me han dicho eso de: "¡¡Pero si le han dado un premio en Sitges!! ¿¿Cómo iba a saber yo que era una mierda??". Pues eso. Avisados quedan.
Lo mejor: Cuando el protagonista, por fin, le da una buena patada a su secuestradora.
Lo peor: Que la puta niña no muere al final (spoiler gratis, así se ahorran ver esta basura).
Calificación: 0 /10
Fdo: Chico Viejo
...ahora en http://cinefagos.wordpress.com















Shenka dijo
Yo pude verla enterita y es que tengo mucha paciencia XD
Me gusta el principio, logra atrapar, pero en cuanto aparece la verdadera trama principal se deshincha y vemos otra película que se podía haber hecho mejor y que queda en algo absurdo y desconcertante.
El personaje de la niña resulta llamativo pero nada creíble, pero en fin... no importa mucho porque toda la trama es una fantasía de alguien que escribe sin saber lo que realmente es la pederastía, sino que usa el tema para vendernos una historieta facilona para el público.
No diría que es un insulto al espectador masculino, sino más bien a cualquier persona que esté sensibilizada con los abusos a menores. Se juega con ello, creando un monstruito con cuerpo de niña para que los espectadores piensen, "si es que no hay que hacer cosas malas, luego mira lo que pasa...".
El personaje del tío, me resulta contradictorio. Chico Viejo tú le ves como malo y que el espectador asiente rotundamente a las torturas de la niña hacia él. Pues yo todo lo contrario. Parece como si el lobo no fuera el lobo y Caperucita tuviera los dientes manchados de sangre al sonreir inocentona. Y no me gusta nada..., lo primero porque no hay una cosa más manida que esa, lo segundo porque no aparece justificado el comportamiento de la cría (y creo que es esencial), y tercero porque el director (o guionista, quién sea el culpable) a mi parecer nos acerca la figura de un pederasta con simpatía, y asistimos a la tortura con un "ay, pobrecillo, ay ay" que, aún sin justificarla, sobra, porque no concuerda con el desenlace.
En fin, que el guión entero está mal enfocado para mi gusto. Son perosnajes poco creíbles, sobre todo el principal.
Pero oye, que tampoco creo que sea una tortura para el espectador inteligente. Se puede ver, pero no deja huella. Es simplemente una película que quiere, pero no lo consigue. No tiene un mensaje ni tampoco quiere permear en el público, ya lo sé y por eso no me pongo moralista. Pero aún así, si hace entretenimiento... quiere ser original pero no lo consigue del todo. Me recuerda a la peli esa que hicieron sobre un grupo de personas que entraban a un reality y resulta que se tenían que asesinar entre ellos. No recuerdo el título no siquiera, jaja.
3 Junio 2006 | 07:10 PM