EL CÓDIGO DA VINCI ~ reseña de Stan

Bueno, era viernes y llegó la hora de visionar uno de los estrenos más esperados del año. Panorama: colas ingentes y tres salas llenas de personas que sólo van al cine en casos como éste, es decir, cuando saben que la peli va a ser tema en la cafetería, descanso, cena... Me siento, fila 8, no está mal teniendo en cuenta que acabo de comprar una entrada que se vendía desde hace meses. La proyección empieza con 15 minutos de retraso, a la espera de que la masa ocupen sus lugares. Tras este ambiente nos metemos en harina.
¿Qué nos encontramos? Una adaptación muy fiel. Paso por paso, los capítulos de la novela se trascriben en imágenes. Esto generalmente sería una buena señal para un libro exitoso, y los que me conocen saben lo poco que me gustan las desviaciones en estos casos. No obstante, el desarrollo de la historia se hace lento y llega a aburrir. Mucho se ha dicho del (escaso) estilo de Dan Brown, que sencillamente consiste en manejar paralelamente dos situaciones de tensión durante un mismo capítulo. Pues eso es lo que hace Ron Howard, combina los 3 pilares argumentales: La investigación de Robert Landong y Sophie Neveu; la persecución de Fache y las fechorías de Silas. Mezcle, combine y prolongue dos horas y media.
Decir algo del argumento a estas alturas puede resultar tonto, porque quien más y quien menos ya sabe demasiado. La aparente densidad de la investigación del especialista en simbología y la criptóloga, con sus continuas referencias históricas, cambios de escenario y flashbacks, no son problema alguno para seguir la trama, porque siempre algún personaje está oportunamente al quite para explicártelo con detalle. No obstante, no diré nada no vaya a hablar más de lo necesario.
Pocos puntos a su favor puedo citar del Código Da Vinci. Tom Hanks hace su parte, como el gran actor que es, pero no le recordaremos como Robert Langdon. Audrey Tautou, Jean Reno y Paul Bettany se ganan el sueldo. Para mí, la única interpretación a destacar es la de Ian McKellen, que añade una doble cara de simpatía y fanatismo con gran sutileza, cambiando el matiz de sus palabras con un solo gesto, configurando un personaje con muchos lados distintos.
Por otra parte, la banda sonora de Hans Zimmer acompaña bien a la historia y tiene momentos bastante buenos que resaltan la acción.

Puntos en contra: bastantes más, lo que desnivela notablemente la balanza. Para empezar, la historia presenta exceso de flashbacks. Hasta los más estúpidos y sin importancia quedan bien manifiestos, dejando en suspenso otros más significativos. No quiero recordar la forma tan pobre y abreviada en que se nos muestra la historia de Silas, uno de los personajes que me resultaron más interesantes y que queda reflejado como esbirro raro y fanático.
En segundo lugar, y esto no es culpa del pobre Ron, el doblaje que le han hecho. Si el personaje de Jean Reno se pasa casi toda la película hablando en francés, ¿Por qué le ha doblado en francés su doblador habitual español? Por la tontería de mantener el mismo tono en dos frases en nuestro idioma...
Otro detalle que no me gustó en absoluto fue la forma en que Howard nos transmite la forma de discurrir del personaje de Hanks. Tal y como ya había hecho en “Una mente maravillosa”, los criptogramas se resuelven en cuestión de segundos tan sólo echándoles un ojo, ya que el orden de las letras brillará cual luciérnaga tempranera... Cuando el problema no son criptogramas, sino análisis visual, Langdon entra en un mundo virtual donde la clave flota y le rodea. No sé a vosotros, pero a mi esto me resulta un recurso pobre y falto de imaginación.
Continuando, la película se basa en una estructura muy repetitiva y cansina. Landong y Neveu van de pista en pista descubriendo cosas sorprendentes mientras los malos les pisan los talones. Sobre el final de la cinta, ya sospechaba que lo único que les quedaba por descubrir era la receta de la Coca Cola... Será cosa mía, y más de uno se llevará las manos a la cabeza, pero para ver esto puedo alquilar “La búsqueda” con Nicolas Cage, que al menos no tiene aspiraciones y es más divertida.
Para acabar falta el tema de la polémica religiosa. ¿De verdad sorprende tanto que Jesús se hubiera casado? Esto ya lo sostenía J.J. Benítez desde hace años. Por otra parte, a los miembros del Opus Dei los ponen de secta mafiosa con asesinos entrenados, nada halagador y suficiente para enfadarse... pero en Hollywood saben cómo dar una de cal y otra de arena, por lo que al final se incluyen frases e imágenes religiosamente evocadoras, para que tengamos paz y después gloria.
En fin, como impresión final, resumir lo ya dicho: una película aburrida y sin mucho interés. Si esto es de lo mejorcito que nos esperaba este año, ya podemos santiguarnos. La película ya está pasando su prueba de fuego, y no le auguro muy buen porvenir, la verdad. Ya sabíamos que el festival de Cannes no la iba a perdonar, pero, por esta vez, me parece que el público tampoco.
Calificación: 3,5 /10
Lo mejor: Ian McKellen.
Lo peor: se hace aburrida y no sabe mantener la tensión.
Fdo: Stan (artista invitado)
...ahora en http://cinefagos.wordpress.com













LUR dijo
ME GUSTA TU BLOG !!!
21 Mayo 2006 | 12:50 PM