Tras dos años de retraso, se estrena "El Libertino". Muchos serán los que, tras verla, desearán que esa fecha se hubiese retrasado varias décadas (o para siempre). Lo que a mí me sorprende es el supuesto revuelo que había levantado la película. Se suponía que "El Libertino" contenía semejante contenido sexual que los distribuidores no habían tenido más que dificultades para poder llevarla a las cines. Una vez vista, yo me pregunto: ¿¿qué contenido sexual?? Es cierto que el lenguaje es muy sucio, de acuerdo, pero las escenas de sexo son escasas, breves y sin gracia. De hecho, no se muestra ni un mísero pezón. NADA.

Laurence Dunmore debuta con este intento de "provocadora" película histórica. Un retrato de una época (se supone) y, en particular, un retrato de John Wilmot, Conde de Rochester, un señor que tenía el gusto de llamarse a sí mismo el "hombre más cínico del siglo". La labor de Dunmore es de lo más torpe. No tiene ni idea de dónde poner la cámara (salvo cuando es obvio), no tiene ni idea de enfocar y, lo peor de todo, no tiene ni idea de narrar. Una historia con poco que salvar, con poco interés, es una bomba del aburrimiento en manos de Dunmore. Tampoco ayuda lo más mínimo la banda sonora. Incomprensible obra de Michael Nyman. El ritmo lento de las melodías, casi nanas, sólo ayudan a adormilar más al espectador. Tenga cuidado, el sueño puede atacarle cuando menos se lo espere. Ése debería ser el lema de la película. Claro que para las chicas dormir con Johnny Depp debe ser una idea altamente atractiva.

El guión no me parece malo. Los diálogos son muy buenos y la forma en que están escritos, excelente. Pero el esquema de la trama y la evolución de los personajes deja muchísimo que desear. No puede contarse una historia que dura unos 110 minutos y llevarse 100 minutos contando lo mismo, una y otra vez, que si el protagonista es bebedor, autodestructivo, follador, cínico, insultante y enfermo que es el personaje central. No. Porque todo no debe girar sobre lo mismo. Porque la misma escena vista más veces es repetitiva y cansa. Y es que no quiero contar nada del argumento pero llega un punto, tras el segundo acto, en el que la narración se vuelve INSOPORTABLE. El final se alarga torpemente y sin el más mínimo interés. En realidad, la película, entera, carece del más mínimo interés. Es así. Y por eso es tan inexplicable que la hayan realizado. ¿¿A alguien le interesa conocer unos años de la vida del Conde de Rochester?? Ni a su abuela. Podría alegarse a favor de "El Libertino" que está escrita para ser una obra de teatro. Pero nadie lo hará porque eso sería darme la razón. Yo no critico negativamente nada salvo la adaptación, la película.

En cuanto al apartado interpretativo, salvo alguna presencia discordante, ofrece un buen nivel. Básicamente, la película, aparte de centrarse en el libertino que le da título, ofrece tiempo a otros personajes. El magnífico John Malkovich interpreta a Carlos II y apenas hace nada salvo lucir una ridícula nariz postiza; eso sí, su carisma salva un par de escenas de lo más insulsas. Lo de Samantha Morton es otra cuestión muy distinta. Como no es la cuestión extenderme en mi opinión sobre ella y su atractivo (tan comprensible como aspirar arena para saciar la sed), sólo diré que su personaje está mal trazado, su elección para el papel es muy discutible pero su interpretación es esforzada. Es decir, lo intenta pero el marco le impide destacar. Rosamund Pike es la tercera secundaria destacable. Ella sí es una mujer guapísima además de actriz. Sin embargo, con "El Libertino" vuelve a tener poca opción para lucirse y, con un personaje con escasa relevancia, su actuación se diluye como el azúcar en un mal café.

Y dejo para el final lo mejor de la película. La magnífica interpretación (una vez más) de Johnny Depp, único protagonista y reclamo de la película. En pocas palabras: lo borda. Su físico y carisma unidos a la habilidad que posee para interpretar papeles contradictorios, extraños y ambiguos, hacen que el papel le quede como anillo al dedo; parece hecho a su medida. Es muy destacable el ingenioso monólogo con el que se inicia la película (por cierto, otro monólogo-prólogo tras las recientes "Plan Oculto" y "16 Calles") y en el que, en muy poco tiempo, dibuja a la perfección al personaje que va a representar el resto de la sesión. Es una lástima que la película no esté a su altura porque podría haber sido un excelente trampolín hacia el Oscar, premio que merece desde hace ya varios años.

En resumen, una película fallida, inútil y absurdamente realizada. Sólo sirve para demostrar que sigue habiendo mucho inepto haciendo cine, a pesar de la supuesta y "alarmante" crisis, y para confirmar, una vez más, que Johnny Depp es uno de los mejores actores que ha dado Hollywood. Su presencia y su interpretación bien podría justificar la entrada. Pero sepan antes de entrar que sólo recibirán eso a cambio.

Lo mejor: La interpretación de Johnny Depp.

Lo peor: La profunda indiferencia que produce la narración.

Calificación: 4 /10

(Ver ficha)

Fdo: Chico Viejo