Reconozco que tenía un poco de miedo a ver esta película. De Kim Ki-Duk había visto dos películas: la aburrida 'Primavera, Verano, Otoño, Invierno... Primavera', y la fascinante 'Hierro 3'. Pensaba que ésta inclinaría la balanza a favor de la primera. Afortunadamente, y para mi disfrute, no ha sido así.

La historia versa sobre dos amigas íntimas, Yeo-Jin y Jae-Yeong, de las cuales la segunda se dedica a la prostitución para conseguir dinero e irse juntas a Europa. Ambas son un equipo perfecto: mientras la segunda se acuesta con hombres, la primera vigila la zona por si aparece la policía. Un día ocurrirá algo impensable, que desembocará en una sucesión de hecho a cada cual más dramático.

Dramatismo es la palabra que podría definir esta impactante película en la que no hay ni la más mínima concesión al espectador, cosa que, evidentemente, te deja echo polvo. Podríamos decir que la película se divide en tres partes bien diferenciadas, las cuales corresponden a tres giros de guión imprevisibles. La primera parte centrada en la relación de las dos protagonistas, en la cual las vamos conociendo poco a poco, distintas entre sí, pero inseparables.

Hablar de las otras dos partes sería prácticamente desvelar algo de su argumento, cosa que evidentemente no haré. Pero sí puedo decir que la segunda parte habla de la rabia y el dolor contenidos, y de lo que esa rabia y ese dolor son capaces de hacernos hacer, o en este caso, de lo que son capaces de hacer ciertos personajes, ya que no todos somos iguales.

Y la tercera parte podría hablar de la redención, visto desde cierto punto de vista, o incluso puede hablar de que todos tenemos que pagar un precio por lo que hacemos, o de ambas cosas. En cualquiera de los dos casos, el film es una enorme clavada de cuchillo en lo más profundo de nuestra alma.

Kim Ki-Duk dirige con especial sensibilidad, manteniendo un especial equilibrio entre las escenas que son de carácter íntimo, y aquellas que podríamos denominar "duras". El ritmo con el que dota a la película es el acertado, aunque, a mi parecer, creo que se resiente en su parte final, en la que creo que el film baja enteros. Ahí se produce una especie de parón, como si se parara a reflexionar, y sin embargo, creo que ese parón está demasiado alargado, haciendo que sea la parte menos interesante de la película, y eso que es su resolución. Aunque me gusta, eso sí, la metáfora que se hace al final con dos coches.

Respecto a los actores, decir que las dos protagonistas están bien, aunque si tuviera que elegir me quedo con Yeo-reum Han, entre otras cosas porque lleva el mayor peso del film. Pero quién me parece el mayor acierto del film, en cuanto a interpretaciones, es Eol Lee, que hace de padre de una de las dos chicas, un policía con las cosas muy claras en lo que respecta a la ley, y sobre todo al amor por su hija. La evolución de su personaje es de lo mejor del film.

Un film que hará las delicias de cualquier amante del cine asiático, y que desde luego despierta en mí seguir buceando en esta cinematografía en la que seguro hay muchas joyas ocultas. Ésta casi lo es, y por lo menos ha sido estrenada entre nosostros, porque como me ponga a enumerar todos aquells films importantes, del cine asiático, que aquí no llegan, podemos estar hasta el fin de nuestros días.

Calificación: 7 /10

(Ver ficha)

Fdo: Red Stovall