Precedida por una exitosa respuesta en el 21 Festival Internacional de Cine de Mar del Plata donde fue premiada con el Astor de Plata a la mejor película iberoamericana y el premio del público entre otros, "Derecho de familia", de Daniel Burman, llegó a las pantallas argentinas este pasado día 23 de marzo con el objetivo de ampliar el espectro comercial para su director, quien entrega su cinta más accesible pero sin renunciar a su estilo.

"Derecho de familia" sigue la vida de Ariel Perelman, un joven que ha seguido la misma carrera de su padre, derecho, aunque mantiene con él una relación distante y ha formado una familia con Sandra (Julieta Díaz), una profesora de Pilates con la que tiene un hijo de dos años (Eloy Burman). Por cuestiones inesperadas, Perelman se verá durante un mes sin su trabajo regular en los Tribunales pues el edificio debe someterse a reformas. Allí asumirá con más responsabilidad su rol de padre, a la vez que su propio padre inicia un acercamiento mayor.

Además de contar con el mismo protagonista, Daniel Hendler, "Derecho de familia" guarda similitudes con "El abrazo partido" en el tema central de la relación padre e hijo, además de detalles que para el realizador son una muestra de responder a los mismos intereses y manías:

"Me parece lo más natural. Hay ciertas cuestiones que las filmás desde un punto de vista parecido, lo que no implica que sean iguales. Hay cosas que remiten a películas que he hecho, pero que tienen que ver con una coherencia".

Para Burman, quien asegura no haberse vinculado al cine por amor a las películas, sino de una forma absolutamente instrumental para contar una historia, el rodaje de "Derecho de familia" resultó el más arduo de su carrera:

"Duró nueve semanas, que es un montón de tiempo para estar filmando. Fue un esfuerzo físico del equipo, de los actores y mío también porque eran muchas locaciones, filmar en una calle en Buenos Aires no es fácil porque siempre pasan cosas más importantes que una filmación".

A pesar de estar narrada con precisión, su compacto elenco y el humor que acompaña todo el metraje, donde no faltan momentos emotivos sinceros sin golpes bajos, los detractores de esta película indican que la misma carece de conflicto, pero allí reside la clave del cine de Burman, en que el conflicto se de en la sumatoria de pequeñas cosas y no en la gradilocuencia de un hecho:

"Los grandes conflictos, las escenas esenciales no se dan con un tipo golpeando una puerta e insultando a la madre o al padre, sino que se dan en un montón de pequeños detalles. Cuando juntás un montón de detalles de la vida cotidiana ves los grandes temas de tu vida".

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Fuente: noticine

Fdo: Kitano