DESTINO FINAL 3 ~ reseña de Darkman

Menos de una semana después de haber visto Destino Final 3, me doy cuenta de algo que ya intuí en la sala de cine: a diferencia de las dos anteriores entregas, aquí no hay nada que me haya dejado huella. Sin la originalidad de Destino Final y sin la espectacularidad de Destino Final 2, esta tercera parte se convierte en una mera repetición de situaciones con el único objetivo de continuar haciendo caja con el mismo pretexto que se usaba en las películas precedentes: jóvenes y bellos cuerpos mutilados de la manera más llamativa posible.
Si ya se puede dudar de la inteligencia o el buen gusto de alguien que paga por ver lo mismo por tercera vez (y en ese grupo se incluye un servidor, que probablemente volvería a pasar por caja ante un hipotético Destino Final 4... ¡y es que me apasionan las sagas terroríficas!) hay que hacer algo para que este público se sienta superior a los actores que ve en pantalla. La solución: unos personajes estúpidos, totalmente incompetentes y que, en la mayoría de las ocasiones, La Muerte no tendría que haber intervenido directamente en sus defunciones, ya que de todos modos en un momento u otro hubieran muerto súbitamente por falta de riego en el cerebro. Hablando en plata, que en esta entrega da la sensación de que los personajes se mueren porque son gilipollas y no porque intervenga ninguna fuerza sobrenatural en la tragedia. Casi que no hacía falta.
Pero, por otro lado, y sabiendo ya en qué parámetros va a discurrir la cinta, tampoco es muy necesario crear personajes interesantes o mínimamente simpáticos para el público porque sabemos que van a morir todos. Es más, queremos que todos mueran, y a ser posible de la forma más salvaje.

A estas alturas, también sabemos que el plato fuerte de la función (anulando la típica estructura de crescendo dramático que predomina en cualquier género, pero especialmente en el de terror/acción/suspense) serán los primeros 10 minutos de metraje, en los que se ubica la (ya típica) visión de uno de los personajes principales en la que vislumbra cómo todos van a morir de un modo horrible en unos segundos. Si la escena del aeropuerto de Destino Final destacaba por su suspense y por constituir una sopresa que hizo que parte del público comentara la secuencia con risas nerviosas antes de coger un avión (y esto lo viví personalmente en verano de 2000, cuando hacía poco que se había estrenado la película y estaba a punto de subir en un avión por primera vez en mi vida, destino Newcastle), y la secuencia de la autopista de Destino Final 2 se convirtió en uno de los momentos más espectaculares que jamás se han visto en una cinta de terror (no hablamos de cine de acción, aunque la citada escena supera a algunas similares de ciertas superproducciones), en Destino Final 3 este momento álgido se produce en una montaña rusa. No se si casual o intencionadamente, el lugar elegido esta vez es muy significativo del tono que ha adquirido ya la saga: el de divertimento puro y duro, con violencia de dibujo animado (es gore inofensivo) y personajes sin más inquietud que la del ocio. Aquí no mueren en viaje de fin de estudios, en accidentes caseros o al salir del dentisa; lo hacen en gimnasios, en salas de rayos uva, en autoservicios de comida rápida... Sólo una excepción: la muerte con la pistola de clavos que le sucede a una de las chicas de la peli en su lugar de trabajo. Apenas intervienen adultos en la trama, todos son adolescentes (interpretados por gente diez años mayor que sus personajes...) arquetípicos: las pijas, la niña buena, los góticos, el afroamericano cachas, etc.

Ah, por cierto, no hagáis caso a las declaraciones de James Wong y Glen Morgan, los máximos responsables de esta cinta (y de la que inició la serie): no hay novedades. Quizá lo único que han añadido es que se pueda predecir el modo en el que morirán los personajes a través de las fotografías que les tomaron antes del percance en el parque de atracciones. Y, sí, esto ya estaba en La Profecía (The Omen). La única diferencia es que ahora las fotos son digitales, y el señor Wong tiene el morro de decir que hay una novedad importante porque se utiliza la tecnología como instrumento para causar intriga o algo así. Vale, chico, lo que tú digas...
James Wong se puso al lado del aparato y pensó "a ver si así cuela algo mejor el rollo este de la tecnología y tal..."
Entonces, después de tantas pegas y con la sensación de que es el capítulo más flojo de la saga, ¿por qué no darle el suspenso? Pues, simplemente, porque me entretuvo. Opino que darle un suspenso a una película que no pretende más que divertir, y que me ha proporcionado justo eso, es maltratarla. Ni es especialmente buena ni tampoco rematadamente mala. Está en un término medio, en esa fina línea que separa lo mínimamente decente de lo fallido y que simboliza perfectametne el "5" que le pondré como calificación.
Para fans de la saga.
Lo mejor: Lógicamente, las muertes.
Lo peor: Que la escena de la montaña rusa no es tanto como prometían. Que aquí no sale Tony "Candyman" Todd.
Calificación: 5/10
Fdo: Darkman
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stan dijo
No sé por qué pero ya me imaginaba yo que esta peli era como la describes... será porque hemos visto demasiadas iguales. La veré en alquiler que me sale más a cuenta.
Mi única curiosidad: el director habla en Fotogramas de un final alternativo (el que él quería) que ha sido sustituido por otro más flojo. ¿Sabes algo de esto? Me refiero a cómo era ese tan bueno que recuperarán en dvd.
23 Marzo 2006 | 10:50 PM