Categoría: Reseñas de Chico Viejo
9 Julio 2006

Película de terror made in Tailandia sobre un fantasma aficionado a salir en las fotografías. Los dos protagonistas se pondrán manos a la obra para descubrir, primero, si está ocurriendo lo que temen y, segundo, cómo resolverlo. Si esto ha sonado bien, mis disculpas, la película es casi un remake tailandés de "The Ring", la obra por la que Hideo Nakata se ganó todo su prestigio (tirado a la basura más tarde con "The Ring 2" pero eso es otra historia).
Lo que más llama la atención de "Shutter" es la simplicidad. Parece (no lo sé, pero lo supongo) que los responsables emplearon poco dinero y tiempo en hacer esto. Realmente, nos vienen demostrando que se necesita muy poco para llamar la atención en un género tan castigado como es el de terror/miedo. Y cuando digo castigado hablo por dos bandos: la crítica y el espectador. Los dos bandos receptores del mensaje cinematográfico, eso es. ¿Por qué? Pues porque la crítica normalmente vapulea cualquier producto que tenga la etiqueta de terror casi sin esperar a verlo. Es un acto reflejo. Deben leer la sinopsis y al encontrar la frase "y entonces se suceden las muertes" colocar la mínima estrellita de turno. Esto, aparte de ser una moda y un error, da pie a que el otro grupo de culpables, el de los espectadores, se alegre de darle una oportunidad a las obras maltratadas. No tienen más que darse una vuelta por la red para encontrarse con multitud de foros y webs dedicadas a gozar de películas horrendas sólo por el hecho de que hay sangre. Esta cadena de despropósitos es la que justifica que "cosas" como "Shutter" tengan un hueco, una oportunidad y, finalmente, un cierto éxito en las grandes pantallas de los cines y en las pequeñas de los salones.

¿Y qué tiene de malo "Shutter"? A priori, nada. A posteriori, casi todo. En principio, puede tomarse como una cinta de terror fundamentada en un fantasma que aterroriza a unos jóvenes. ¿Otra más? Sí, otra más. Pero eso no es malo, lo malo es cómo lo hacen. Porque una cosa es montar una historia de terror con tus recursos, sinceros, honestos, los que sean, y otra es montarla con los recursos de otra. Esa otra es, como ya dije, la película que dirigió en 1999 el japonés Hideo Nakata, "The Ring". Una obra que ya ha sido objeto de remake particular por parte de Hollywood, ha tenido secuelas tanto en Estados Unidos como en Japón. Pero, sobre todo, una obra que ha servido de referencia para todo lo demás. Para esa oleada de subproductos de terror basados en los "hallazgos" (al menos, en su vertiente moderna) de la película de Nakata. ¿Cuáles? Básicamente, todo se resume en el fantasma. La niña con larga melena negra que le tapa el feo y blanco rostro, ropas mojadas, uñas asquerosas, vengativa y con una gran facilidad para merodear por los televisores y cámaras de fotos. A partir de ahí, los sustos se van sucediendo mientras se va descubriendo el modo de parar la maldición. Ah, sí, y al final la niña se muestra en todo su esplendor para cargarse al protagonista confiado de turno. Todo vuelve a repetirse en "Shutter". No se han comido la cabeza, el trabajo estaba hecho, sólo había que rentabilizarlo.
Quizá haya quien guste de todo esto. De repetir los mismos esquemas una y otra vez. Dejando a un lado a este sector carente de toda fiabilidad, habrá quien vea "Shutter" y pase un rato entretenido. Posiblemente, este espectador no haya visto tanta mierda similar en tan poco tiempo. De ahí la sensación de sorpresa que, seguro, es la base de su agrado. El tema es que todo esto resulta ya tan cansino y molesto que parece que le estén pidiendo a uno que se incomode, que se inquiete, que sienta miedo, que se acojone, por obligación. Es como si la supuesta buena fe de los técnicos que han realizado la película fuera razón suficiente para que el pánico entre en el cuerpo del espectador cada vez que se intuye que aparecerá el fantasma de turno. Tengan en cuenta las secuelas y los remakes de "The Ring", "La Maldición", "Llamada Perdida", etc, etc. Joder, ya basta. Pongamos punto y final a esta burla cinematográfica tan rentable para unos y tan costosa (en términos monetarios y temporales) para los demás.

Por tanto, una vuelta de tuerca a los mismos elementos de "The Ring" pero con reparto y factura tailandesa (mención especial para el lamentable y soso protagonista masculino, un híbrido entre Orlando Bloom y Farruquito); una película insípida, batido de gastadas escenas fantasmales, indicada para los espectadores menos exigentes y un verdadero puñetazo para la lógica de los autoproclamados (y autocomplacientes) descubridores y defensores del "nuevo cine asiático". En fin, tampoco me malinterpreten, como pasarratos puede valer.
Lo mejor: El clímax (casi) final, con la fantasma desatada. Por lo menos, entretiene.
Lo peor: Las escenas de diálogo basura entre susto y susto.
Calificación: 3 /10
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Fdo: Chico Viejo
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2 Julio 2006

La cuarta parte de Scary Movie tiene poquísimos secretos y muchísimos "chistes". Quizá debieron guardarse algunos del trailer, pues resulta que, prácticamente, son los mejores. Como toda entrega alejada ya de la primera parte, el interés radica, y así se manifiesta, en dar otra vuelta de tuerca a los mismos elementos que tuvieron éxito en el pasado.
No pretendo engañar a nadie. No soy fan de esta saga. He visto las 4 como buen cinéfago que me considero, pero desde la barrera. Lo que quiero decir es que tampoco me pongo la corbata del buen cinéfilo que critica la película mientras se parte de risa en la oscura sala de cine (o el oscuro salón de su casa). Yo respeto este producto porque es honesto. No engaña a nadie ni pretende ser lo que no es. Es un bombardeo de gags durante poco menos de hora y media. Y punto.

Entrando en lo que puede verse en "Scary Movie 4", decir que la película va a partir de la parodia de otras obras de éxito reciente y conocidas entre el gran público, pero sobre todo de dos: "La Guerra de los Mundos" (Steven Spielberg) y "La Maldición" (Takashi Shimizu). Esto también divide la película, por una parte tendremos a Craig Bierko jugando a ser Tom Cruise y a Anna Faris haciendo el papel de las entregas anteriores y tratando de resolver el misterio que le encarga el fantasma/niño japonés de piel blanca que maulla (ya saben). Luego pueden verse bastantes minutos de burla hacia "El Bosque" (M. Night Shyamalan) y "Saw" (James Wan). No de "King Kong", aunque aparezca en el poster (¿escena eliminada?). Por cierto, de todos los chistes que hacen sobre "Saw", lo mejor es prólogo y esa prueba a la que someten a Shaquille O´Neal (aunque sólo la entenderán los aficionados a la NBA). También se parodia al Presidente de los Estados Unidos, como de costumbre, aunque resulta bastante decepcionante y sólo tiene gracia el primer momento en que aparece (la famosa escena en la guardería del propio Bush cuando le avisaron del ataque del 11-S).
Sin embargo, destacan más dos aspectos en todo este batido de chistes a costa de referencias cinematográficas: Tom Cruise y la homosexualidad. La inevitable burla a "Brokeback Mountain" queda un poco descafeinada por una apuesta muy directa y poco sugerente, y más adelante hay otro gag al respecto dentro de la parte de "El Bosque", donde una pareja de hombres se casan y Bill Pullman suelta un "esto ya no es lo que era". Sin duda, su frase representa al viejo colectivo más conservador de los Estados Unidos.

A Tom Cruise no sólo lo toman como diana para el cachondeo por ser el protagonista de "La Guerra de los Mundos" sino que incluso toman, como ya sabrán los que hayan visto el trailer, un suceso de su vida real y pública, que tuvo gran relevancia por la peligrosa carencia de sustancia de los noticiarios televisivos. Me refiero, por supuesto, a aquella aparición de Cruise en el show de Oprah Winfrey. Si bien abusan de eso, la escena no deja de ser uno de los mejores momentos de Scary 4. En cuanto al resto de su parodia, poco que destacar. El versátil Craig Bierko se lleva casi toda la película golpeando a los demás y soltando frases a cual más idiota. Todo llega a ser muy repetitivo y cansino. De hecho, parecen cansados hasta los propios responsables de la película. Hay momentos, en esta parte de la "trama" en concreto, en que se llega a dudar si se está viendo un episodio de alguna sitcom de tres al cuarto.
Por otro lado, la trama de la simpática Anna Faris y su resolución de misterios tiene casi todo lo bueno de Scary Movie. Su llegada a la casa maldita, su enfrentamiento con el niño fantasma (memorable el grito de "¡FUJITSU!" al fantasma para que no se vaya) o el "cuidado" de la anciana dueña de la casa harán las delicias de los espectadores de risa fácil. Quizá su mejor momento sea cuando rememora el incidente durante su época de boxeadora a lo "Million Dollar Baby". Un sketch un tanto exagerado pero hay que pensar que de eso va todo. De burlas exageradas. Tampoco deja de ser chocante (nunca mejor dicho) su frase más relacionada con las anteriores entregas de la saga y que ocurre cuando "el falso Cruise" le tira una bola directamente a la cara. Ella se levanta, ante la preocupada mirada de él, y suelta "tranquilo, ya me han dado otras veces con pelotas en la cara". De nuevo, de esto va Scary Movie.

De la labor de David Zucker poco se puede decir. La película está rodada de forma muy pobre y monótona pero es que no podemos esperar otra cosa (nos han educado así). Prácticamente, podría decirse que pone la cámara en el mejor sitio para que se vea la broma y así van a encontrarse con multitud de planos/contraplanos y un estilo propio de la televisión. Tampoco es que le vayan a exigir nada, ni interesa ni él podría darlo. En cuanto al guión, sí creo que podían haberse esforzado bastante más. No digo que no sea jodido unir todas las películas que parodian en una sola, pero tampoco es necesario que mezclen tantos títulos y en otras entregas (sobre todo la primera) lo hicieron de mejor forma, aprovechando el material de partida. 30 chistes por minuto los hace cualquiera; la cosa es que sean buenos.
En resumen, poco más que no sepan o puedan esperar, otra entrega de la saga de Scary Movie con burlas de otras películas en un interminable bombardeo de chistes; algunos buenos y la mayoría bastante malos. Mejor que la 2 y muy similar a la 3. Recomendada para los que piden muy poco.

Un regalo (más) para la vista de mis compañeros cinéfagos.
Lo mejor: El cachondeo sobre Cruise y el máximo aprovechamiento de la ridícula Saw.
Lo peor: El abuso de los agotados gags como choque contra la pared, lanzamiento de niño o gato, desnudo de viejo, etc.
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Calificación: 3,5 /10
Fdo: Chico Viejo
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22 Junio 2006

Ofrecer una película cuyo título revela la ineficacia de cualquier trama que se vaya a ver en la misma es, cuanto menos, peligroso. Lo curioso es que esa certeza se aplicará, en definitiva, a la propia obra cinematográfica: todo es un intento infructuoso por salir de la mediocridad y llamar la atención. Una película que nunca debió hacerse de este modo.
"El asesinato de Richard Nixon" trata la historia de un hombre cansado de la vida, de las constantes frustraciones que le impiden abandonar una situación indeseable tanto en lo laboral como en lo social. La dinámica que dirige su existencia es tan asquerosa que arremete contra una figura de éxito que, y esto es lo importante, se ha basado en mentiras para alcanzar su posición: el presidente de los EE.UU., Richard Nixon. De ahí que, aunque en el título parece plantearse desde el principio, alcanzado el tercer acto, decida realizar un acto criminal que, supuestamente, dé un sentido a su vida y provoque un cambio en el sistema que odia. Eso en sueños, claro.

Un planteamiento interesante, que podría dar mucho juego. Más aún cuando el carismático Sean Penn, convertido en un auténtico monstruo interpretativo para la prensa gracias a Eastwood, es el encargado de llevar todo el peso de la película. Sin embargo, todo se viene abajo por dos razones fundamentales: un guión mediocre y una dirección en consonancia. Carece de toda lógica, al menos desde la mía, pretender que el público sienta empatía, se identifique, con un personaje que es un triste y desgraciado retrasado mental con ansias de cometer un asesinato para cambiar "su" mundo. Un tipo totalmente inútil que es pisoteado por lógica por todo el mundo, que se salta la ley cuando le viene en gana, que miente pero no quiere que le mientan, que no tiene una maldita idea inteligente en toda la película... ¿cómo va a sentirse alguien identificado con semejante personaje? Lo mejor que podía hacer ese individuo era ir a un centro psiquiátrico y recibir ayuda profesional. Cualquier otra cosa es perder el tiempo, prolongar la agonía de su existencia y, lo que es peor, la del indefenso e inocente público.
Porque no se engañen. Sentir lástima por un inútil no es un punto a favor de la película. Eso es, simplemente, un síntoma de humanidad ajeno a esta estupidez cinematográfica. El principal responsable, Niels Mueller, ha dirigido una película absurda de la forma más torpe posible (absurda porque no despierta interés en ningún momento). Salvando un par de escenas, la película no transmite absolutamente nada (positivo, negativo sí que transmite); la narración es totalmente plana y carece de toda chispa de talento. Sólo al final tiene un auténtico ascenso pero para eso hay que tragarse demasiada mierda como para estar agradecido. Seguramente, gran parte de la culpa viene del guión, donde se ha pretendido narrar un extraño suceso real. Es curioso como siempre quieren vender la etiqueta de la historia real como excusa para hacer lo que les viene en gana y esperar la comprensión del respetable público. Algunos se lo tragan. A ellos, supongo, van destinados productos como éste de Niels Mueller, productos de consumo rápido y olvido aún más rápido. Porque "El asesinato de Richard Nixon" carece de todo lo que hace memorable a una película. Especial mención para el montaje, que es desastroso; no sólo se repiten escenas a diestro y siniestro llegando al punto del ridículo (la estúpida escena del buzón, por ejemplo), sino que todo el comienzo de la narración es un llamativo despropósito. Y el plano final es un buen resumen de todo lo anterior, una estupidez que es mejor tomársela a broma y echarse a reír. Es más sano.

Puestos a buscar puntos a favor, ni siquiera cuenta la película con una interpretación magistral que salve los platos rotos. Sean Penn, el encargado de cumplir con ese propósito se ve incapaz de levantar su personaje, de hacerlo interesante. Yo diría que no se lo cree. No consigue meterse en la piel de semejante basura social. Es como una aburrida mezcla, buscando un paralelismo cinematográfico, entre el Robert De Niro de "El Rey de la Comedia" y el Bill Murray de "Lost in Translation". Aún así, Penn tiene la posibilidad de explotar en un par de ocasiones y, por fin, consigue transmitir algo al espectador. Yo destaco dos escenas: una donde tiene un cara a cara con su hermano (cameo colosal de Michael Wincott) y otra ya al final, en un avión. Salvando eso, Sean Penn camina sin rumbo el resto del metraje, desorientado por un personaje mal escrito y peor dirigido. Porque una cosa es que el actor no esté cómodo, o convincente, y otra que el director no deje de mostrarle en su peor faceta. Los secundarios como Don Cheaddle y Naomi Watts simplemente están. Posan delante de la cámara y sueltan los diálogos como si fuera un telediario. Eso sí, Watts vestida de camarera es todo regalo para la vista.
En resumen, una película mal planteada, fallida y absurda, aburrimiento asegurado para todo aquel que busque recibir estímulos cinematográficos. En manos de otro director, menos inútil, y enfocando la historia en lo que interesa, que es el intento de asesinato, seguro, estaríamos hablando de un producto que es lo que realmente podíamos esperar como espectadores.

Lo mejor: El reencuentro no deseado y el diálogo entre los dos hermanos (Sean Penn y Michael Wincott).
Lo peor: Que nos tengamos que meter en la piel del inútil personaje de Penn.
Calificación: 2 /10
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Fdo: Chico Viejo
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12 Junio 2006

"The Last Blood" narra la carrera contrarreloj de dos hombres, un policía y un delincuente, por conseguir al único donante capaz de salvar las vidas de sus respectivos protegidos, un importante líder religioso y una chica, heridos de bala casi al mismo tiempo en el mismo edificio y de la misma forma. Frente a ellos, una terrible banda de terroristas con la única meta de ver muerto al líder religioso. La película es, básicamente, puro y gozoso entretenimiento.
La comedia es un género que se casado mucho con el de acción, llegando a componer un género de lo más popular. Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones, el espectador no acaba disfrutando al máximo del conjunto, al diluirse ambos géneros en una mezcla un tanto descafeinada. Los momentos cómicos se suceden de forma errática mientras las escenas de acción son cada vez más artificiales. Los desenlaces suelen ser muy exagerados porque los protagonistas chistosos tienen que salvarse y el guionista no ha hecho sino ponerlos en la situación del más difícil todavía.

Esto es lo normal. Sin embargo, en Hong Kong, por lo que parece, las normas existen para romperlas. No es que sea ley, pero si buscan títulos de acción no dejarán de toparse igualmente con muchas comedias. Es como si se concibiesen unidas. Y aunque a veces esa unión pueda sonar mal, por eso de que la violencia no debe resultar cómica, para tomársela a risa o mariconadas de ese estilo, en esta ocasión queda totalmente justificada. Los momentos cómicos están perfectamente integrados en la historia, casi siempre personificados en los personajes más marginales (ladrones, timadores, ineptos o, simplemente, la hostia de feos).
Decir que "The Last Blood" también es conocida como "Hard Boiled 2", aunque se hizo años antes, y si bien es evidente que el motivo es engañar mediante el marketing, no deja de resultar una cinta que guarda aspectos comunes con la obra de John Woo. Igualmente a "Hard Boiled", "The Last Blood" tiene un clímax final bestial con un hospital de escenario (evidentemente, no llega al estado de locura batalla orgásmica de la película de Woo). Tampoco difiere mucho en cuanto al montaje de las escenas de acción. De hecho, los momentos de acción son extraordinarios; son muy intensos y están magníficamente coreografiados. Desde luego, nada tiene que envidiar esta película, en ese sentido, a las obras del mucho más conocido John Woo.
Quizá lo mejor de la película, o al menos lo que más llama la atención, es la espectacularidad del conjunto. Brutales y violentas escenas acontecen sin que se le dé un respiro al espectador, que aún se está riendo por la última broma o asimilando datos aportados para anticiparse al desarrollo de la trama. Evidentemente, la culpa de eso la tiene el director, Jing Wong. Un cineasta de lo más prolífico que acumula más de 80 películas del que se puede esperar cualquier cosa. Su mano en esta película no ha podido tener mejor pulso: la narración es tremendamente ágil y el ritmo que imprime a la película es sorprendente, llevando al espectador como si viajara en una desbocada montaña rusa pero también le deja breves y agradecidos momentos de descanso.

En cuanto al reparto, destacar, como no, a Andy Lau y a Alan Tam. Los dos se comen la pantalla en cada plano y, por ello, pasan más de media película por caminos diferentes. El personaje de Alan Tam, Lui Tai, un policía hábil e inteligente, es quizá el más central de todos y quien se lleva en un primer momento toda la atención pues es el primer actor que aparece en pantalla y protagoniza la primera gran escena de acción. Más adelante, el hermano Bee (Andy Lau) va cargando con más responsabilidad y minutos importantes, llegando a compartir con Alan Tam toda la parte final, en igualdad de condiciones. Es él, Andy Lau, y Eric Tsang, que interpreta a un estafador de poca monta con una sangre muy valiosa, los dos actores responsables de casi todas las escenas cómicas; y cumplen con nota, con algunos momentos de carcajada inevitable. Si en el terreno de la acción, se juega mucho a lo que llama la atención, en el terreno cómico se prefiere caminar por la senda del realismo torpe y los diálogos ocurrentes. También hay que destacar a Ka-Yan Leung, que interpreta perfectamente a Stone, compañero de Lui Tai y encargado de representar el policía tipo duro y tosco. Por el bando de los enemigos, decir que poco puede salvarse; quizá una señorita atractiva con gran facilidad para ser herida y seguir como si nada. Los malos son muy malos. Demasiado. Son una banda de terroristas de lo más salvajes y temibles. Su función es la de atemorizar, gritar y morir. Y eso hacen... pero al menos lo hacen dando espectáculo. Por supuesto, el enemigo más poderoso llegará al final.

¿Defectos? Pocos. La música es la típica que suena a videojuego de principios de los 90; no desentona mucho, pero en la película apenas tiene protagonismo y acompaña bien poco. Tampoco puede dejarse de lado lo que acabo de mencionar del bando enemigo; es un handicap importante. Todos sabemos la atracción que generan los enemigos carismáticos. Por otra parte, sobre todo cuando aparece Eric Tsang, el equilibrio entre acción y comedia del que hablaba al comienzo, se rompe y prima más que otra cosa la búsqueda por la risa del espectador, lo cual disminuye la tensión en escenas que no debería.
Resumiendo, una cinta que podría calificarse de comedia con altas dosis de acción trepidante y que lo tiene casi todo; no sólo es imposible aburrirse sino que contiene escenas que se quedan en la retina para siempre. En cualquier caso, una cita imprescindible para el que busque cine de entretenimiento y también para el que lo busque de calidad.

Lo mejor: La pareja protagonista, Andy Lau y Alan Tam.
Lo peor: Aún siendo una comedia (donde las reglas cambian), los enemigos son demasiado ridículos.
Calificación: 9 /10
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Fdo: Chico Viejo
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3 Junio 2006

Cuando calificas a una película con un 0, resulta obvio que es del todo innecesario hablar sobre ella. La cuestión es justificarse y advertir al público potencial que pueda ir a verla (teniendo en cuenta que uno espera que se le lea). Eso es exactamente lo que voy a hacer. "Hard Candy" trata de una tortura, la que lleva a cabo una niña sobre un supuesto criminal; sin embargo, casi desde el principio, la tortura cambia de destinatario y se centra en el espectador inteligente, que se encuentra inocentemente sentado en la butaca, con la entrada recién pagada en el bolsillo.
Insultante, manipuladora y despreciable. Eso es "Hard Candy", una basura de película que supone el debut en el largometraje para David Slade. Es bien comprensible que una gran cantidad de directores opten por historias como ésta, llamativas, para debutar en la gran pantalla. Lo que no se puede hacer, o lo que no se debería, es manipular al público con un tema tan delicado y grotesco como es la pederastia. Que un desgraciado se ponga a cien mirando a una niña es tan repugnante que la película lo usa a su favor y lo coloca siempre bien visible para que nadie se despiste. Es de una hipocresía absolutamente despreciable. No me extrañaría que los creadores de este bodrio dedicaran sus "esfuerzos" para una próxima película en la que una mujer revienta a un hombre a martillazos porque está segura de que ha pegado a su amiga. Lo mismo es y la misma reacción obtendrían.

Si todo lo que les cuento no les parece suficiente motivo como para no ver (ya no hablo de pagar la entrada, que es pecado) la mierda de "Hard Candy", les dejo dos frases que se deslizan en sendos diálogos de la película. La primera frase tiene lugar cuando la señorita justiciera está buscando material incriminatorio en la casa del sospechoso (secuestrado); como no encuentra nada, le suelta: "sé que tienes porno, todos los tíos lo tenéis, os han educado así". Y nada, todos tranquilos, a seguirle el juego a la imbécil. Esto no sólo es una gilipollez feminista de lo más absurda, sino que es poco menos que insultante para cualquier espectador. La otra frase la escuchamos cuando la misma niñata de mierda (ups, lo siento) le comenta al sospechoso que va a revelar a todo el mundo su condición de pederasta; éste le contesta que eso (que él rechaza ser) acabaría con su carrera de fotógrafo. Ella, tan tranquila como siempre, le replica: "No es verdad, fíjate en Roman Polanski". ¿Qué se puede responder a esa nauseabunda comparación? No sólo menciona el nombre de este gran director de la forma más gratuita e insultante (¡¡como si los casos fuesen iguales!!) sino que su declaración, y el modo de hacerla, demuestra su clara intención de manipular al público con los argumentos más brutos, necios y fáciles posibles. ¡¡Y nadie protesta!! Lamentable.
La película se fundamenta prácticamente durante todo su metraje en dos personajes: la secuestradora y el secuestrado; la niña y el hombre; la supuesta víctima y el supuesto culpable; caperucita y el lobo... ¡Ey, no, no! ¡Error! Esta película es "muy novedosa", "muy guay" y "muy moderna". Las cosas ya no son como solían ser. Ahora la niña será el lobo (vestida de caperucita) y el hombre será caperucita (aunque nunca lo vemos vestido de lobo). No sólo eso, el público estará de acuerdo en que es justo que "la loba" envenene, secuestre y mutile a "caperucito". Porque, supuestamente, se lo merece. Y todos los replicantes que miran la pantalla asienten con la cabeza, pensando lo original y buena que es la película. Seguramente, la principal beneficiada de este bodrio será la protagonista, la joven Ellen Page. De hecho, esta señorita canadiense ya tiene un papel de importancia en una superproducción de Hollywood como es la recién estrenada (y muy decepcionante) "X-Men 3". Como anécdota, decirles que la chica ya se ha ganado un mote para los que hemos visto "Hard Candy" y es el de "la corta-huevos". Perdonen la grosería y el spoiler. Al fin y al cabo, mi propósito es, como ya les dije, ahorrarles el mal trago que supone esta apestosa película. Ya verán que gracioso cuando la propia Ellen Page, que en esta película ataca tanto las relaciones "manchadas" por las diferencias de edades, sea pronto objeto (ella misma lo provocará) de fantasías sexuales de miles de tíos mayores que ella (nació en el 87, que conste en acta) pero que al ver la película dijeron eso de "que asco de pederastas". En cuanto a Patrick Wilson, el otro protagonista, se le intuye talento pero sólo consigue caer mal por su incomprensible actitud y torpeza a la hora de librarse de sus ataduras.

El cameo de Sandra Oh anula la opción de la metáfora o la paranoia que han usado algunos defensores de este bodrio.
¿Y es que no hay nada digno de salvarse en minutos? Supongo que sí. Es decir, hay escenas en las cuales una gran parte de espectadores se sentirán entretenidos y/o en tensión. Personalmente, me parece un constante "querer y no poder", un cúmulo de escenas sin sustancia cuyo único propósito es el de inquietar pero que sólo se quedan en pobres intentos. Eso sí, hubo una frase que sí merece ser destacada y que sí representa una verdadera crítica y una contundente patada en plena entrepierna para todo maldito pederasta: "que una niña vaya provocando no te da derecho a nada, eres un adulto". Si en lugar de caminar por la senda de la violencia injustificada y la denuncia fácil y absurda, se hubiese optado por una vía más inteligente, acorde con esa frase que he destacado, la película sería muchísimo mejor; más aún, sería una cinta incluso útil para todos.
Pero claro, a día de hoy lo único que interesa es el golpe, es el relámpago, es lo que llama la atención como una maldita bomba. El 90 % del público no tienes ganas de pensar. Esta película tendrá mucho éxito si se gastan un poco de dinero en marketing. Pueden hacer una buena campaña publicitaria con lemas como "Si no eres pederasta, compra esta película y di que es buena a todo el mundo" o "Si miras a una niña es que te la quieres follar, lo dice esta película que ha ganado premios". Básicamente, es lo que nos han estado vendiendo hasta ahora los que defienden la mediocre calidad de este film. Incluso, el éxito de la campaña podría dar pie a algunas secuelas en la que la niña de los cojones (como la llama estupendamente mi estimado Red Stovall) desquiciara a más hombres mientras sonríe y habla de justicia. Sí, la justicia en manos de psicópatas. ¿Qué más da?

¡Oh, no! ¡¡Has mirado la barriga desnuda de una niña de 14 años!! ¡¡Pederasta!! ¡Corre, apaga el ordenador y márchate antes de que llegue la policía!
Conclusión: una horrorosa película, un insulto a la inteligencia del espectador y, más en concreto, del espectador varón. Una basura que atenta contra todo sentido común. Y sí, ganó en Sitges, pero ya sabemos lo que premian allí, no debemos sorprendernos. No sé cuántas veces me han dicho eso de: "¡¡Pero si le han dado un premio en Sitges!! ¿¿Cómo iba a saber yo que era una mierda??". Pues eso. Avisados quedan.
Lo mejor: Cuando el protagonista, por fin, le da una buena patada a su secuestradora.
Lo peor: Que la puta niña no muere al final (spoiler gratis, así se ahorran ver esta basura).
Calificación: 0 /10
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Fdo: Chico Viejo
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1 Junio 2006

"La Morada del Miedo" es un remake de "Terror en Amityville", una película de terror que, relativamente, es poco conocida. Quizá por eso, o quizá por la moda de los remakes, se decidió volver a rodarla adapatada a los nuevos tiempos y para un nuevo público. Conste que con esto no estoy siendo sarcástico ni pretendo dejar mal a nadie; es sólo la justificación (razonable o no) del producto que voy a comentar.
El argumento es bien sencillo y ha sido tratado multitud de veces, aparte del propio film original: una familia se muda a una nueva casa, que resulta estar maldita. A partir de ahí, la familia lo va pasando realmente mal hasta el punto en el que sea muy probable que vayan a morir todos. Más concretamente, La Morada del Miedo comienza cuando un joven mata a su familia a base de escopetazos, siguiendo las órdenes de unas voces que oye dentro de su cabeza. Un año después, una familia compra la casa y "pretende" vivir en ella. Comienza la verdadera película.

Hay que decir que la familia es bastante particular. Ella es viuda y se ha casado por segunda vez; con su anterior marido tuvo tres hijos (una niña y dos niños) de los cuales sólo uno supera los 10 años (aparenta unos 12). Por tanto, el "hombre de la casa" es un joven que tiene a su cargo a 3 hijastros que aún no aceptan que su madre se haya vuelto a casar; además la madre los sobreprotege y no les impone ninguna disciplina. Al comprar la nueva casa, dan un importante paso que a él le supone una conjunción de estrés y tensión (aunque luego parece difuminarse este aspecto, se dice que tendrán que pasarlo mal para terminar de pagar la casa). ¡Ah! Y no es menos importante el perro de la familia... que por supuesto tampoco "traga" a su nuevo dueño.
Y lo que podía haber sido una verdadera historia de miedo se pierde muchas veces por el "mal arte" de querer asustar a toda costa con fantasmas asquerosos y horribles; una moda que dice que un fantasma tiene que tener el aspecto del zombi más decrépito posible acompañado de mucha sangre. A la fea apariencia le acompañas de un estruendo que suena a una nota de piano elevada a la máxima potencia sonora y ya tienes todos los sustos necesarios para que la gente la califique de película de terror. Pues entonces ya hemos entrado en el terreno trillado de siempre. Otra película más.

Phillip Baker Hall como el cura más cobarde que hayan visto en muchos años.
Sin embargo, si he incluido una introducción tan amplia puede suponerse que algo de la película se salva de la quema. Efectivamente, la primera mitad del filme está bastante bien. Tanto argumentado, como interpretado, como rodado. El espectador acompaña a la familia y comienza a sentir miedo cuando sospecha que pueden acabar todos muertos por la influencia de la casa. El paso de "familia tratando de ser feliz" a "familia a punto de acabar destruida" se va haciendo cada vez más visible y está bien acometido. El principal protagonista de este cambio es el "padre", interpretado magníficamente por Ryan Reynolds, cuya mente va degenerando con el paso del tiempo en la casa. Su destino, como saben los espectadores, es matar a su familia. Así se lo ordenan las voces que vienen de ninguna parte. ¿Lo hará?
De hecho, lo más interesante es la progresiva bajada a los infiernos del protagonista y como parece que todo lo que pasa es producto de su paraonia y su cada vez más evidente locura. Es decir, te muestran claramente que el tío se está desquiciando y que acabará por matar a su familia. Pero cuando hacen uso del fácil recurso de los fantasmas "reales" (en contraposición con los de la mente) y todo eso de lo paranormal... se cargan la historia verdaderamente interesante. La historia humana.

En definitiva, una película de terror con intención de estar por encima de la media y ofrecer un relato serio y sólido, sin dejar de lado los elementos típicos del género (tal y como se hace hoy en día), que no consigue finalmente su propósito pero que entreteniene. Es tan sólo eso, una cinta para pasar un rato entretenido.
Lo mejor: Las escenas en las que Ryan Reynolds actúa (y bien) en lugar de posar marcando músculo.
Lo peor: Que al final resulta más de lo mismo.
Calificación: 5,5 /10
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Fdo: Chico Viejo
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23 Mayo 2006

Por fin se estrenó una de las películas más esperadas de los últimos años, la polémica adaptación de la novela El Código Da Vinci, de Dan Brown. A grandes rasgos, "El Código Da Vinci" es una obra entretenida con intención. Un prolongado pasarratos de dos horas y media que contiene varios dardos envenenados. Por contra, habría que ser idiota o querer llamar la atención para afirmar que la película de Ron Howard es una muestra de buen cine. Ni de lejos. Eso sí, la culpa la tiene fundamentalmente la fuente, el libro de Brown.
Ron Howard es uno de esos directores que en Hollywood caen muy bien pero a los que entienden o pretenden entender de cine caen muy mal (otro caso sería, por ejemplo, Michael Bay). Su Oscar por la interesante "Una Mente Maravillosa" (a la que, por cierto, recurre en "El Código Da Vinci") puso de relieve esta cuestión. Personalmente, no creo que se mereciera ese premio si lo consideramos como una recompensa para el mejor director de ese año. Si lo consideramos como lo que es un Oscar, entonces es de lo más comprensible. Con esto quiero decir que toda esta gente que lanza horribles maldiciones hacia todo lo que hace Howard debería pararse a pensar un poco y darse cuenta de que es un director que hace lo que se le pide. ¿Y eso qué es? Muy sencillo: películas que tengan éxito. No soy de los que piensan que todo lo que tiene éxito es malo. Me parece una estupidez pensar eso. Y Howard me parece un director mediocre pero muy inteligente. Y si no ahí tienen "Apolo XIII" o la mencionada "Una Mente Maravillosa". Quien me diga que esas películas son malas es que o bien no las ha visto o bien se está haciendo el arrogante.

Dicho esto, paso específicamente a la labor de Howard en El Código Da Vinci. La resumiría, como he dicho antes, de correctísima. Más que correcta. La película dura dos horas y media pero no se hace lenta en ningún momento. Es entretenimiento puro. Los actores están bastante bien (y no vale el hecho de que son buenos actores porque todos tenemos experiencias de grandes repartos en películas basura), algunos mejor de lo esperado, como Paul Bettany en el papel de Silas, que siendo un buen actor lo tenía complicado (a priori) encajar en el personaje de un albino asesino pagado por el Opus Dei. Tom Hanks cumple con creces su labor, su presencia y su experiencia le convierten en un actor totalmente fiable. Ian McKellen está soberbio, protagonizando un par de escenas magníficas; la lección magistral que dedica a Sophie en su estudio es uno de los mayores aciertos de la película. Audrey Tatou está correcta, simplemente. Su personaje es quizá demasiado torpe y no tiene muchas escenas donde lucirse. Por último, Jean Reno y Alfred Molina, personalmente, los vi muy desaprovechados. Tienen poca participación y poco relevante.
Se ha conseguido que todo el mundo piense que la adaptación es 100 % fiel al libro. Aunque es "muy fiel", difiere en varios aspectos importantes. Y, definitivamente, la película es mejor que el libro. La película tiene destellos inteligentes, el libro ni por casualidad. El mejor ejemplo de esto es esa broma de poner el pie en el agua y no arriesgarse a seguir, diciendo un: no, no me atrevo, voy a probar con el vino. Una broma que es más que eso. Es toda una declaración de intenciones. Es un broche final a lo que se ha estado declarando durante toda la película: "El Código Da Vinci" es ficción, una invención que no traspasa la frontera de la realidad. Mucho antes de eso tienen la escena de la explicación de todo el rollo de Maria Magdalena. Ahí se desvela de nuevo que la película opta por mostrar precisamente eso, que todo es un completo rollo. Se lo hace ver Landgdon a Neveu. De hecho, Teabing, el único que creía ciegamente en la historia del Santo Grial queda como un loco desquiciado. A eso se le puede llamar de muchas formas, pero yo la llamaría "ajuste de cuentas". El imbécil que se crea esas patrañas está enfermo mentalmente. Se lo están diciendo directamente.
Pero los conspiranoicos no son los únicos que salen mal parados de esta película. Mucho más directamente, de forma mucho más obvia, los que salen tratados peor y me alegro con toda mi alma, son los fanáticos religiosos. Esos idiotas que ponen la fe como justificación de los actos más absurdos, ridículos y condenables que el ser humano moderno no debería permitirse. Los adoradores de Jesús quedan como lo que son: una mundial panda de timados. Y la Iglesia se está forrando con ellos desde hace siglos. Y sigue así. No debería extrañarnos la patética campaña de desprestigio de la "noble" Iglesia ante el estreno de esta película. Sir Ian McKellen demostraba hace poco que lo que mantiene la Iglesia está reñido siempre con la inteligencia. Decía lo siguiente: "es curioso que la Iglesia Católica esté en contra de la homosexualidad y ello no provoque grandes discusiones acerca de esa postura tan radical. Cuando leí el libro, me sorprendí gratamente al pensar que Jesús podría haber estado casado, pero que seguro que no era gay. Eso sí que pondría los pelos de punta a la Iglesia”. ¿Qué responder a esa completa muestra de sentido común? Seamos claros. La Iglesia no puede permitirse la mierda que está haciendo a estas alturas del siglo XXI. Sigue siendo una secta de mafiosos que vive de las miserias y la estupidez de la gente. Y paso de hablar del repugnante Opus Dei, me quedo con la imagen que da de ellos la película. Me encanta.

Ciertamente, hay algo en la película que chirría de manera extraordinaria. Y ya lo he dicho antes, es culpa del libro, de la fuente de la película. La historia está planteada para que la comprenda hasta el más idiota (incluso los del Opus Dei) y eso nos perjudica a los demás. Hay bastantes escenas que son infantiles por el ánimo de explicarlo todo y que no haya ni un cabo suelto o una escena que pueda ser tachada de incomprensible. Esto lleva a la inclusión de numerosos flashbacks que tienen la función de traducir una elevada cantidad de páginas al lenguaje cinematográfico. Igualmente, las reacciones de los personajes dejan mucho que desear en varias ocasiones y es por tener que seguir la acción que marca el deficiente libro. En esto se han centrado numerosas críticas para tachar la película de mala o muy mala. Por supuesto, se han quedado con un análisis muy superficial y ahí está su error.
Porque "El código Da Vinci" contiene un mensaje impresionante. Un secreto, parodiando el trailer, que haría estremecer los cimientos del ser humano. El ser humano es ridículo. Todos lo somos. Incluso Jesucristo. Y ese mensaje es lo que ha jodido tanto a unos y ha producido indiferencia a otros. Ridículos porque vivimos dándonos una importancia de la que carecemos. Ridículos porque incluso aunque seas el mismísimo "hijo de Dios", tendrás hambre, sed, querrás follar, querrás que te diviertan y morirás. Todos morimos y ahí acabamos. Es genial la escena en la que Langdon le dice a Sophie que todo, lo que ha pasado, lo que pasa y lo que pasará, depende de lo que ella crea. En definitiva, nos lo está diciendo a nosotros, como espectadores. Todo está condicionado por nuestras creencias y sólo nosotros podemos alterarlas. Por eso, la película no pretende hacerte cambiar de creencias sino entretenerte. Ya lo dijo Ron Howard en Cannes: "sólo es ficción". Aunque se refería a su película, bien podría estar hablando también de todo el entramado religioso. Es todo ficción. Y eso es lo que dice "El Código Da Vinci". Lo gracioso es que hay millones de imbéciles que se están tragando la ficción como si fuera real. Allá ellos.

Por último, no quiero terminar esta "reseña" sin destacar un asunto gravísimo que se está dando actualmente con demasiada frecuencia. Me refiero a la llamada de los fieles. A esa asquerosa llamada por parte de los mafiosos que visten sotana y violan niños en su tiempo libre. Me he encontrado con páginas web incitando a un boicot a la película y a Sony (la distribuidora). Me he encontrado alabanzas a gobiernos subdesarrollados en todos los sentidos porque censuran la película. Me he encontrado, en definitiva, con cosas como ésta: "Deben producirse gestos espontáneos de personas, comunidades, colectivos, que manifiesten su rechazo a la película, porque en nombre de la libertad de expresión no se puede promover la criminalización de toda una comunidad como es la cristiana, a base de acusarla de mentir y asesinar a lo largo de 2000 años de su historia". Que se emitan semejantes aberraciones sólo puede significar dos cosas; que la religión sigue siendo un cáncer del planeta y que el ser humano es ridículo. Nuevamente, lo que dice "El Código Da Vinci".
Resumiendo, una muy digna película de entretenimiento que juega con la posibilidad fantástica del verdadero origen y naturaleza de Jesucristo. Una obra divertida y con un mensaje ácido acerca de la realidad del ser humano. Una película que hoy día se hace necesaria por culpa de la gran cantidad de necios que pueblan el mundo. Una realidad que es para echarse las manos a la cabeza. O para rezarle a Maria Magdalena.

Lo mejor: Se la ha metido bien doblada a la Iglesia.
Lo peor: Es demasiado fiel al libro y se ha perdido la oportunidad de crear una obra maestra contemporánea.
Calificación: 6 /10
(Ver ficha)
Fdo: Chico Viejo
servido por cinefagos
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22 Mayo 2006

Un muy buen thriller incompleto es lo que nos ofrecen en “Running Wild”. Una historia trágica que une cine de acción con la siempre atractiva temática del poder y la corrupción. El debut de Kim Seong-Soo deja un sabor agridulce, nos deja una película notable que podría haber sido mucho más con un cineasta más experimentado (o simplemente mejor).
Básicamente, la historia gira alrededor de dos hombres de la ley dispuestos a todo por atrapar a un capo mafioso. ¿Hasta dónde se debe llegar? ¿Cuáles son los límites? Cuestiones como ésas son las que plantea la película. Cuestiones que nos hacemos cada día al ver las noticias o leer el periódico. ¿Qué pasa si para atrapar a un asesino tienes que infringir la ley?

Un líder mafioso sale de la cárcel y desencadena todo lo que ocurre en la película. Ese “todo” estará condicionado por dos tramas principales bien reconocibles: lucha de poder e investigación policial. Tanto dentro de la mafia como dentro de la policía (y la fiscalía) se producirán los habituales conflictos de este tipo de películas: búsqueda de pruebas, declaraciones bajo coacción, castigos mafiosos, amenazas recíprocas, conflicto de competencias, persecuciones, palizas, ajustes de cuentas, etc. El guión está por encima de la media, llegando a contener algunos giros argumentales realmente sorprendentes. En este sentido, la película está muy bien servida y no decepciona.
Pero en “Running Wild” hay algo más interesante que todo eso. Y es el protagonismo compartido de tres personajes muy diferentes cuyos destinos están, irremediablemente, unidos. Un detective de policía individualista, interpretado por Kwon Sang-Woo, con muchos problemas familiares, y que no duda en pasar por encima de la ley si es necesario. Quizá resulta un poco pesado por su casi constante estado de cabreo, pero aseguro que conforme pasa el metraje el espectador se pone totalmente de su parte. Luego tenemos a un fiscal implacable, papel que borda Yoo Ji-Tae (inolvidable villano de la obra maestra de Park Chan-Wook, "Old Boy"), con problemas domésticos, que pretende usar el sistema para atrapar a un líder mafioso. Es quizá el personaje que más cambia a lo largo del metraje; pasando de ser todo lo contrario al "detective loco" hasta llegar a parecerse mucho a él. Por último, el propio líder mafioso, un hombre sin escrúpulos (lógico) que ansía recuperar, y acrecentar, el poder perdido durante su estancia en la cárcel y que hará cualquier cosa por conseguirlo. Son Byeong-Ho realiza una interpretación sublime y logra que, aunque queramos que reciba su justo merecido (y más), le respetemos como gran enemigo que toda película de este tipo necesita.

A lo largo de la película, los tres pasarán por diferentes etapas e irán evolucionando hasta que al final sea difícil reconocerlos si se los compara con lo que nos ofrecieron al comienzo. Esto es, sin duda, un gran acierto de la película pues está perfectamente desarrollado (nada de saltos injustificados o tramposos para que la acción siga su curso) y al espectador le consta que es razonable que sea así. Un diez en el apartado interpetativo y en el desarrollo de los personajes.
Sin embargo, por mucho que la trama esté bien montada, que los actores estén excelentes y que la acción esté por encima de la media, la película tiene dos defectos graves. Uno es la carencia de estilo por parte del director. A veces la película parece un telefilme, rodado de forma plana y sin complicaciones. Totalmente perdonable por ser su primera película. Lo que sí resulta flagrante es la copia que se hace de la famosa y brutal escena de lucha que acontecía en "Old Boy" y que Park Chan-Wook despachaba de forma brillante con un solo plano secuencia en un estrecho pasillo. En "Running Wild" se intenta hacer lo mismo en más de una ocasión y el resultado deja muchísimo que desear.

El segundo gran defecto de la película es un excesivo formalismo o efectismo en muchos planos. La cámara se adueña torpemente de las reacciones de los protagonistas o del público. ¿Qué quieren que les diga? Una mirada puede decirlo todo. No me parace nada acertado que la cámara dé un salto hacia adelante y se coloque en la misma nariz del personaje para que uno sepa que el tío se ha visto sorprendido. Eso además del chirriante uso de la cámara lenta. Cosas de novato, supongo. O cosas del estilo y le he malinterpretado. Pero prefiero pensar bien, dar a Seong-Soo el beneficio de la duda y pensar lo primero.
Antes de concluir, quisiera destacar algo que esta película pone de relieve y que ya apunté al comienzo de esta reseña: la crítica al sistema. La democracia capitalista está podrida. No es algo novedoso, pero me ha encantado que en "Running Wild" quede de nuevo de manifiesto que el dinero lo puede todo. Más de uno se llevará una sorpresa con esta película. Quizá lo mejor de todo es que, siempre, es coherente con su discurso y no se acomoda en los tópicos para acabar ser aplaudida por el gran público.

En resumen, una cita obligada para los fans exigentes del cine de acción y los thrillers policiacos. Quizá es una película que llega un poco tarde; si se hubiera hecho hace un par de años estaríamos hablando de una obra sobresaliente.
Lo mejor: Que va más allá del típico thriller policiaco.
Lo peor: La poca originalidad de la puesta en escena, chupando, entre otras, de lo que logró "Old Boy" (o más recientemente "A Bittersweet Life").
Calificación: 7,5 /10
(Ver ficha)
Fdo: Chico Viejo
servido por cinefagos
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